Expulsión y matanza de los alemanes sudetes.

La bandera de "Sudetenland"

La bandera de “Sudetenland”

Los hechos ocurrieron hace 70 años, pero sus efectos se pueden sentir aún hoy en día. Así lo demuestra el primer ministro checo Miloš Zelman . Si queremos entender el presente, tenemos que saber y entender lo que ocurrió en el pasado.

El término “alemanes sudetes” ha estado en uso desde principios de siglo para describir a los 3 1/2 millones de alemanes habitantes de las tres provincias que solían ser conocidos como las tierras de la Corona de Bohemia. Los alemanes de los Sudetes están étnicamente relacionados con Bavaria, Franconia, Sajonia y Silesia.

La “sudetesland” abarca una superficie de 27.000 kilometros cuadrados en Bohemia, Moravia y la Silesia sudetes. Sudetes es un término que se refiere a una cadena montañosa a unos 320 kms de largo y aproximadamente unos 60 km de ancho.

Durante más de 700 años los alemanes y checos vivieron juntos, en paz. Hubo tensiones y conflictos – como las guerras Husitas en el siglo XV, por ejemplo – por razones religiosas y sociales, más que por meros motivos raciales o de etnias.

Ya han pasado setenta años desde la expulsión de los alemanes de los Sudetes, un trágico evento histórico que es en gran parte desconocido intencionadamente para el resto del mundo. Digamos que es uno de los capítulos más oscuros checos.

Los alemanes de los Sudetes perdieron su casas, tierras y medios de vida, y unas 200.000 personas – varia según la fuente – murieron asesinaos en campos de concentración y en la larga marcha a Alemania y Austria. Ahora, la cuestión de los Sudetes, vuelve una vez más revolviendo cierta controversia en Centro-Europa.

Las ATROCIDADES cometidas por los checos en el curso de la expulsión de los Sudetes son un tema tabú. Y con razón. La “cívica brutalidad” de los checos fue y es digna de ser olvidada. Los checos no quieren que se les recuerde que muchos alemanes insisten que durante ese período en han sido gravemente agraviados y que nadie ha tenido que rendir cuentas por ello. Un tema especialmente polémico es que el gobierno checo aprobó ciertas leyes de amnistía en 1945 – conocidos como “Los Decretos E. Beneš”– afirmando que los nacionales checos que cometen un crimen contra un alemán estarían exentos de castigo.

A pesar de que la expulsión de los alemanes de los Sudetes fue aprobada por las potencias aliadas en la Conferencia de Potsdam en 1945, una base legal para la expulsión fue planeada y trazada por una serie de decretos, los citados E. Beneš , y emitidos por el entonces presidente checoslovaco Edvard Benes, que trata de cosas tales como la pérdida de la ciudadanía y la expropiación de la propiedad.

Los decretos permanecen en los libros actuales y estas leyes siguen vigentes hoy en día.

En 2002 el primer ministro checo Miloš Zelman suscitó controversia cuando llamó a los sudetes Alemanes traidores, eran la “quinta columna de Hitler” en la Segunda Guerra Mundial.

Los alemanes sudetes fueron “transferidos” en virtud de los decretos firmados por el presidente checoslovaco Edvard Benes. Proporcionaron actuaciones para la confiscación de la propiedad de colaboradores y traidores de origen alemán y húngaros, a excepción de aquellos que sufrieron bajo el régimen nacionalsocialista.

Gerhard Zeihsel, el máximo representante de los sudetes alemanes en Austria, rechaza la opinión de que la minoría alemana de Checoslovaquia era culpable de la ocupación alemana de los Países Checos en 1939 y se pronuncia en contra de Miloš Zelman cuando divide,entre otras cosas, a los alemanes sudetes en buenos y malos.

Tengamos siempre presente:

Edvard Benes, presidente de Checoslovaquia y una figura importante de la coalición de la Segunda Guerra Mundial los aliados, llama el 16 de mayo de 1945 a la “liquidación” de los alemanes y los húngaros en la post-guerra.

La trama de Roosvelt, Churchill, Eduard Beneš y Karel Kramář. protagonizó una venganza oculta contra Alemania.

A los Sudetes les disparaba sin motivo, a los heridos se les untaban con sal las heridas, y tras asesinarlos…les arrancaban sus pertenencias. Fue un genocidio con un aliciente de sadismo brutal como las atrocidades cometidas en Borislavka, Prag-Bokowitz, ect.

Tipo listo este Libor Roucek, primer ministro checo cuando dice: “No queramos volver a re-juzgar la historia porque podríamos volver a la Primera Guerra Mundial o incluso al Imperio Austro-Húngaro, cuando los checos no tenían Estado propio…”.

UN POCO DE HISTORIA

En el período inmediatamente posterior a la Segunda Guerra Mundial, los territorios que Checoslovaquía poseía antes de la guerra le fueron restituidos, con excepción de la Rutenia (cedida a la Unión Soviética e incorporada a la República Socialista Soviética de Ucrania), y Edvard Beneš volvió a ocupar el cargo de presidente del país, promulgando varios decretos que revocaba la ciudadanía checoslovaca a quienes durante la ocupación alemana optaron por obtener la ciudadanía alemana o húngara.

En el mismo período, fueron expulsados del país cerca de 2,9 millones de personas de origen alemán y húngaro, por ser considerados colaboracionistas con las potencias extranjeras y “traidores” a la patria. Los que se quedaron fueron acusados ​​de apoyar colectivamente a los nazis. Alrededor de 250.000 alemanes, muchos de ellos casados ​​con checos, algunos antifascistas, así como todos aquellos que eran necesarios para la reconstrucción posguerra del país, permanecieron en Checoslovaquia.[10] Casi todos los decretos declararon explícitamente que las sanciones no se aplicaban a los antifascistas. Además se les quitó la ciudadanía checoslovaca a personas de origen étnico alemán y húngaro, o a quienes durante la ocupación alemana optaron por obtener la ciudadanía alemana o húngara; estas disposiciones fueron anuladas para los húngaros en 1948, pero no así en el caso de los alemanes. Los Decretos de Beneš todavía causan polémica entre los grupos nacionalistas de la República Checa, Alemania, Austria y Hungría.

En las elecciones de 1946, el entusiasmo popular suscitado por la Unión Soviética y su ejército de liberación beneficiaron la creación del Partido Comunista de Checoslovaquia (KSČ). La opinión checoslocava, decepcionada con occidente por los Acuerdos de Múnich, que permitió la anexión de los Sudetes por parte de Alemania, las elecciones parlamentarias de 1946 que dieron como ganador al KSČ convirtiéndolo en el partido más votado del país (38%). Se convirtió en el ganador en el territorio checo (el Partido Demócrata ganó en Eslovaquia), con poder desproporcionado que incluyó el control de la armada y la policía. En 1946 Edvard Beneš fue elegido Presidente de la República, y el líder comunista Klement Gottwald se convirtió en primer ministro, pero en febrero de 1948 los soviéticos tomaron control del poder mediante una conspiración eslovaca contra el gobierno nacional;[11] a partir de dichos acontecimientos, se inauguró un periodo de represión estalinista en Checoslovaquia. Aunque se mantendría la ficción de pluralismo político a través de la existencia del Frente Nacional, el país se caracterizaba por la ausencia de la democracia liberal. Mientras que su economía se mantuvo más avanzada que la de sus vecinos de Europa oriental, Checoslovaquia creció económicamente más débil en relación con Europa occidental. En el ámbito religioso, el ateísmo fue oficialmente promovido y enseñado.

Después de la 2ª G.M. firmando el decreto Beneš, de deportación masiva de ciudadanos alemanes de los territorios checoslovacos, sudetes, etc.

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