La Yihad y el Islam es lo mismo.

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Eso que hoy llamamos “islamismo” no es un accidente en el despliegue histórico del islam, al revés: es una constante desde su mismo origen. Y siempre ha venido acompañado por el yihadismo.

Cada vez que un atentado yihadista enciende las conciencias, una ola de comentaristas bienintencionados acude rápidamente a aplacar los ánimos advirtiéndonos de que “esto no es el islam”. Se diría que el argumento forma hoy parte del repertorio imprescindible del poder. Y tan denso es el bombardeo que una nube de humo termina ocultando al sujeto del crimen. Estamos ante un mal sin nombre. Un fantasma.

¿Islamistas? No: terroristas y punto. ¿Musulmanes? No, de ninguna manera. Es verdad que los asesinos dicen ser musulmanes, sí, que gritan “Alá es grande” y que justifican sus crímenes en nombre del islam, pero “esto no es el islam”. Es “la barbarie contra la civilización”, es “el fanatismo contra los valores universales”, es “la religión contra la razón” y es “la opresión contra la democracia”, pero no es el islam. El islam auténtico, al parecer, no es el que los islamistas enarbolan, sino el que abanderan nuestros políticos, nuestros opinadores televisivos y nuestros pensadores de guardia (ninguno de los cuales, por cierto, es musulmán). El islam verdadero –insisten- es una religión de paz, los musulmanes son las primeras víctimas del terrorismo, ellos son los más perjudicados por la violencia y nada sería peor que caer en la “islamofobia”, nuevo sambenito infamante para el disidente. Peso de plomo.

¿Y qué es el islam?

Sin embargo, cualquiera que conozca con una mínima profundidad la problemática del islam sabe que “esto” –el yihadismo- es inequívocamente el islam. El islam es una religión de paz, sí –a ratos-, pero también es, y con la misma intensidad, una religión de exterminio del prójimo. El islam es una forma de espiritualidad, sí, pero también es, y aún con más intensidad, una teología política que impone un estricto marco jurídico-político al nombre de Dios. El islam es la predicación y la palabra –la dawa-, pero también es el combate y la imposición violenta de la fe: el qital y, al cabo, la yihad en su acepción bélica. El islam es el Corán espiritual de La Meca y el Corán tiránico de Medina, la misericordia de Alá y el fuego para el infiel, el Mahoma que apacigua los espíritus y el que ordena asesinatos y esclaviza a las mujeres de los vencidos.

El islam es todo eso a la vez y sin contradicción, o más precisamente, con una contradicción que forma parte de su misma esencia. El islam, que sinceramente aspira a la paz del mundo en el seno de Dios, es sin embargo la expansión de la fe a sangre y fuego y, enseguida, la guerra a muerte entre suníes y chiíes, así como la perpetua y cruenta búsqueda de un califato que pueda proclamarse digno sucesor –eso es lo que significa “califa”- del Profeta y su herencia. El islam es el honrado tendero de Montreuil que se horroriza ante los crímenes de París, Beirut o Mosul, claro que sí, pero es también el canalla que corta cabezas en Libia o se hace estallar en París. Es el que mata en Bagdad y es el que muere en Bagdad. Es el Averroes que medita sobre Aristóteles y es también el mismo Averroes que explica qué saquear y qué no, a quién esclavizar y a quién no, en sus lecciones sobre la yihad.

El islam adolece, desde sus inicios, de una serie de problemas estructurales que han determinado su historia y su presente. Primero: como es una verdad revelada de una vez para siempre a un hombre concreto, la doctrina ha quedado congelada en el siglo VII. ¿Y no hay reflexiones e interpretaciones posteriores? Sí: muchas y muy notables. Pero ninguna de ellas tiene más valor que otra y, en todo caso, no puede marcar una evolución del corpus original. ¿Por qué? Por el segundo problema estructural: la ausencia de un clero consagrado que actúe como depositario e intérprete de la doctrina. Mahoma, en efecto, no instituyó nada semejante a un clero, y eso que en occidente llamamos “clérigos musulmanes” no son propiamente tales, sino tan sólo fieles particularmente versados en las escrituras y en las escuelas clásicas de interpretación. ¿Hay entonces interpretación? Sí, pero no exactamente teológica, sino esencialmente jurídica, es decir, cómo aplicar a las circunstancias de la vida cotidiana los preceptos coránicos y la sunna, que son los dichos y hechos atribuidos al Profeta. En el chiísmo, por sus especiales características, sí existe algo semejante a un clero, pero sin las atribuciones sagradas del clero cristiano, por ejemplo. ¿Y es posible organizar la vida pública cotidiana en torno a unos textos religiosos? En el islam no sólo es posible, sino que es obligatorio, porque se trata de una construcción total, que aspira a organizar el cielo y la tierra en torno a una única verdad revelada, y donde no existe separación de esferas entre lo religioso y lo político, entre Dios y el César. Y este es precisamente el tercer problema estructural del islam.

La perpetua tentación salafista

Como no hay evolución doctrinal legítima ni un estamento autorizado para guiarla, ni existe separación entre el orden político y el religioso, cada convulsión política trae consigo una convulsión religiosa, y viceversa. El argumento de la “pérdida de la pureza originaria” es una constante en el islam cada vez que la realidad política o social se aleja del texto fundacional coránico. De esta manera, el fundamentalismo, que aquí es el retorno no sólo a los fundamentos, sino también al ejemplo de los fundadores –eso es el llamado “salafismo”-, se convierte en una constante a lo largo de toda la historia del islam. Fueron salafistas los almorávides y los almohades que invadieron España durante la Edad Media, por ejemplo. Salafistas son también los teóricos del “retorno a la pureza” en el islam moderno. El wahabismo saudí es un salafismo convertido en doctrina de Estado. Y lo es también el integrismo de los Hermanos Musulmanes. Eso que hoy llamamos “islamismo” no es un accidente en el despliegue histórico del islam, al revés: es una constante. Y siempre –siempre- ha venido acompañado por el yihadismo, esto es, por el recurso a la violencia para imponer su fe, incluida la violencia contra los propios mahometanos. El problema es que, con los textos originarios en la mano, nadie podrá acusar al violento de blasfemia ni herejía.

Lo que hoy estamos viviendo –desde el 11-S de 2001, si se quiere poner una fecha- no es en absoluto nuevo. Cambian los nombres y las circunstancias, pero no las fuerzas que mueven el perpetuo proceso del islam contra el mundo y contra sí mismo. Por utilizar esta figura, nos hallamos ante una triple guerra, una dentro de otra: una, la guerra civil entre suníes y chiíes; dos, la guerra que el islam salafista, hoy como ayer, declara a los poderes musulmanes a los que juzga tibios o apóstatas; tres, la guerra que el islamismo declara a los no musulmanes, a los infieles. El Estado Islámico, aún más que Al Qaeda, ha sabido ponerse en el centro de esas tres guerras, y gracias a eso ha alcanzado una proyección inaudita en muy pocos años. Pero el Estado Islámico no es más que un epifenómeno. Terrible, sí, pero secundario, derivado de otro fenómeno mayor. Hoy podremos acabar con el EI, con los restos de Al Qaeda y con las milicias yihadistas que operan en Somalia, Libia o Nigeria, pero la exasperación integrista forma parte sustancial del islam y eso es algo que sólo los musulmanes pueden cambiar. Hoy como ayer. La gran novedad respecto a otros momentos históricos es que, esta vez, la explosión se produce en suelo europeo.

El verdadero enemigo

¿Y cómo hacer frente al islamismo desde fuera del islam, desde las sociedades europeas? Ante todo, identificando sus causas. Primero, el mecenazgo saudí –wahabista- de innumerables mezquitas en Europa, que ha difundido por todas partes una interpretación fundamentalista del islam. Junto a eso, la explosión de la inmigración musulmana en los últimos quince años, que ha configurado en nuestras comunidades una realidad social específica, con identidad propia, que ya no se reconoce en el marco de convivencia europeo. Y además, las convulsiones que el propio islam vive a partir del enésimo “revival” del yihadismo (desde los Hermanos Musulmanes hasta Al Qaeda y, hoy, el Estado Islámico), convulsiones que llegan a Europa provocando una radicalización victimista de las comunidades islámicas. Esa radicalización no genera automáticamente la aparición de terroristas, pero sí crea un caldo de cultivo adecuado para que surjan predisposiciones violentas y, sobre todo, para que el resto de la comunidad musulmana soporte, comprenda o incluso justifique el terrorismo. Si a todo eso le añadimos la desquiciada política norteamericana respecto a Oriente Próximo y una crisis económica que ha frustrado muchas expectativas, tendremos una combinación propiamente explosiva.

¿Conclusiones? Primero: hay que identificar bien al enemigo. Que no es sólo el Estado Islámico, sino, más extensamente, el fundamentalismo salafista. Segundo, y en consecuencia: es preciso extirpar el salafismo de Europa, lo cual pasa inevitablemente por controlar a las comunidades musulmanas en nuestro suelo. ¿Vigilando y expulsando a los predicadores de la yihad? Por supuesto. Pero, ojo: esto quiere decir que no se podrá vencer al yihadismo sin actuar sobre las comunidades musulmanas que viven en Europa. “Actuar” no quiere decir necesariamente “reprimir”. Sin duda será preciso tomar medidas coercitivas, pero sería mucho mejor que fueran medidas cooperativas: que los propios musulmanes separen el trigo de la cizaña. ¿Es posible? Sí, ¿por qué no? Ahora bien, tampoco con esto bastará si, al mismo tiempo, mantenemos la puerta abierta a la entrada indiscriminada de millones de inmigrantes musulmanes (hasta diez millones, dicen los alemanes) que crearán una situación simplemente incontrolable.

Hay que afrontar la realidad: el islamismo radicado en Europa ha arruinado el sueño moderno de una Cosmópolis sin identidad, que es lo que late en la construcción europea desde Maastricht. Tenemos frente a nosotros a un “otro” absoluto que es insoluble en nuestro sistema de valores. Ahora sólo hay dos opciones: o negar la evidencia, seguir diciendo “esto no es el islam” y empecinarnos en nuestro discurso universalista, como hacen nuestros mandamases, o rectificar el rumbo. Esta segunda opción abrirá la puerta, con toda seguridad, a cambios quizá traumáticos en nuestra manera de organizar las sociedades europeas. Pero la primera vía sólo conduce al suicidio. Hay que elegir.

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Los judíos “alemanes” piden a Merkel que limite la llegada de refugiados.

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Josef Schuster, Presidente del Consejo entral Judío en Alemania.

El presidente del Consejo Central de los Judíos en Alemania, Josef Schuster, ha irrumpido en el debate sobre los refugiados que domina desde hace semanas la vida política en este país con unas declaraciones sorprendentes. Schuster ha pedido en nombre de los judíos a la canciller Merkel que ponga límite la llegada de los refugiados a este país porque muchos pertenecen a culturas que predican el odio a los judíos y la intolerancia.

“Tarde o temprano tiene que haber un tope o la situación rebosará”, dijo Schuster en una entrevista con el diario ‘Die Welt’.

En ella sostiene que muchos refugiados huyen del terrorismo del Estado Islámico y quieren vivir en paz y libertad, pero al mismo tiempo pertenecen a culturas en las que el odio a los judíos y la intolerancia es una parte integral”. Intolerancia “no sólo a los judíos, sino también en cuestiones de género, sobre la desigualdad entre hombres y mujeres, y acerca de la homosexualidad”, afirmó.

Schuster expresó asimismo serias dudas sobre el origen de los refugiados, pues, a su juicio, el hecho de que sean árabes dificulta aparentemente su integración.

Argumentó que si se analizan los países europeos con mayores problemas de integración, se puede llegar fácilmente a la conclusión de que “no se trata de un problema religioso sino étnico”.

El Gobierno alemán prevé que este año llegarán al país un millón de refugiados, unos 200.000 más que lo inicialmente estimado que podrían terminar siendo muchos más, pues la canciller Angela Merkel se resiste, de momento, a poner una cifra límite a la llegada de refugiados, una cuota máxima que, a juicio de las alas más conservadoras del espectro político alemán y, también del Consejo Central de los Judíos en Alemania, no constituya una amenaza a la identidad y valores de este país.

Como todo siga como hasta ahora, sin límites a la migración, “la trasmisión de nuestros (de los judíos) valores será cada vez más difícil”, destacó Schuster y agregó que “para la comunidad judía en Alemania es muy importante que la integración sea exitosa”.

Schuster reveló en ese sentido que recientemente envió una carta a la canciller Merkel para trasladarle la preocupación de las comunidades judías y la necesidad de centrarse en la integración ante la “creciente dificultad” de mantener los valores de la sociedad (judía).

Nota de este blog: Verán como Merkel se pone las pilas con este aviso. No falla.

 

Hechos y mentiras sobre Hitler (II)

“Hitler es enemigo de la religión católica”

iglesia

Miembros de las SA en la puerta de un templo católico recaudando fondos para el NSDAP. (1933)

 

Un sacerdote católico, que examinó todas las declaraciones de Hitler antes de votar por él o por Hindenburg, escribió el 13 de marzo de 1932 lo siguiente:

“¿Quieren saber a quién voy a votar como Presidente del Reich?: A Hitler. Hindenburg, por degracia, ya es demasido mayor para ejercer el cargo de presidente en estos tiempos difíciles. Nuestro Presidente ya ha cumplido durante mucho tiempo con esa ardua tarea. Hace tiempo que siento gran admiración por Hitler, no soy de esos que ahora le idolatran y hace siete años no querían saber nada de él. 

No estoy avergonzado de mi admiración porque no puedo olvidar lo que este hombre hizo por mi patria durante la guerra. Me alegraré el día en que el mundo oiga la noticia de que Adolf Hitler ha sido elegido presidente del Reich alemán”.

Colonia-Delbrück 3 de marzo de 1932, firmado Dr. W. Engel

Después de la primera vuelta de las elecciones, añadió las siguientes líneas a la carta anterior, el 18 de marzo:

“… La gente está empezando a darse cuenta poco a poco de que el NSDAP es el más puro de los partidos políticos. Quienes voten a Hitler son personas que piensan lo mismo y tienen voluntades similares. Los votantes de Hindenburg, sin embargo, son una amalgama de puntos de vista políticos.

Ustedes seguramente recuerdan al Sr. von Loebell, quien formó coalición con Hindenburg pues, hace siete años, se descubrió que era masón. Que el presidente lo sabe es seguro y, quizás, hasta el mismo lo sea, por lo cual es fácil de entender que, después de las declaraciones de Su Santidad el Papa sobre la masonería es imposible que un sacerdote católico vote por este hombre, aunque cuente con el apoyo de los líderes católicos menos informados en Alemania…”

Firmado: Dr. W. Engel

Si un sacerdote católico piensa votar a Hitler, todo católico puede hacerlo sin tener ningún problema de conciencia pensando, además, que Hitler ha salvado a Alemania del bolchevismo el destructor de la cultura cristiana.

Eso no puede ser negado intentando demostrar que Hitler es “hostil a la religión,” o que son fantasías poéticas de Dietrich Eckart.

 

Hechos y mentiras sobre Hitler (I)

Es el título de un folleto emitido por los nacionalsocialistas durante la segunda vuelta de la campaña electotal por la presidencia alemana, celebrada el 10 de abril de 1932. La esperanza de Hitler era ganar la mayoría.

Este folleto tenía como objetivo presentar a Hitler como la única persona capaz de salvar a Alemania, un político honrado, que había sido calumniado por la oposición. Está dirigido a l electorado general, no a un partido especifico.

Una de las partes del mismo lleva por título “Adolf Hitler, Der deutsche und Arbeiter Frontsoldat , escrito por Dagobert Dürr y que hemos traducido para este blog:

Adolf Hitler im Ersten Weltkrieg

Hitler con sus camaradas de la bávara Reserva Regimiento de Infantería 16. De izquierda a derecha: de pie: Sperl y Max Mund. Sentados: Georg Wimmer, Josef Inkofer, (desconocido), y Adolf Hitler. Abajo tumbado: Balthasar Brandmayer.

A los 25 años de edad Adolf Hitler  pidió el ingreso en el ejército bávaro  que fue aprobado el 16 de agosto de 1914 como voluntario siendo asignado al Regimiento de Infantería Bávara de Reserva Nº 16 del que fue miembro durante todo la la guerra.

“Hitler, un desertor de Austria”

Se ha dicho que Hitler evadió el servicio militar en Alemania y en Austria, y que solo por eso sirvió en el ejército bávaro.

Este documento proporciona la respuesta:

Oficina del Gobierno del Estado, Oficina de Registro de Estado, Nr. 786

Declaración oficial

Adolf Hitler, nacido el 20 de abril de 1889 en Braunau am Inn y vecino de Linz, Alta Austria, hijo de Alois y Klara (nombre de soltera, Plötzl), pasó un examen médico militar en Salzburgo el 5 de febrero 1914 resultando resultando ser “demasiado débil para el servicio militar”, y declarado” no apto”.

Linz, 23 de Febrero de 1932, firmado Opitz

Hitler se enroló de inmediato al inicio de la guerra y sirvió en el ejército de Baviera desde su principio hasta su final. Su servicio en el frente fue interrumpido solamente por dos heridas.

“Hitler,un vago”

El USPD proclamó que “Hitler había sido un haragán, e incluso un desertor y que en Fournes siempre se mantuvo muy lejos de la acción”; esa mentirá fue inventada y difundida poco antes de las elecciones presidenciales del Reich.  En el proceso judicial posterior, el juez descartartó que esas afirmaciónes eran falsas, dado el número impresionante de declaraciones juradas de testigos, en papel o directamente ante el tribunal.

Estos son extractos de las declaraciones juradas:

“… Quiero hacer hincapié en que cuando  a nuestra presencia fue descubierta en un bosque cerca de Wytschaete donde nos encontrábamos como punto de observación, Hitler y otro miembro del servicio de enlace, llamado Bachmann, se pusieron delante de mí para protegerme de fuego de ametralladora con sus propios cuerpos “.

Firmado: Engelhardt, General de División (retirado), ex comandante de la R.-F.-R. bávara 16.

“… Yo sólo puedo elogiar al ex cabo Hitler por sus logros extraordinarios. Fournes era un pueblo situado en la retaguardia de nuestro regimiento. Sirvió como un área de recuperación y también como lugar del personal del regimiento durante los períodos más tranquilos, aún estando en zona de peligro y atacado con frecuencia. Durante la batalla, el cuartel general del regimiento fue trasladado a Fournelles (a tres cuartos de hora de distancia). El camino estaba a menudo bajo fuego de ametralladora y de artillería. Ni un solo momento Hitler estuvo ausente de su puesto. Hitler puede lucir las medallas que ganó con orgullo … “

Firmado: Satny, coronel (retirado), ex comandante de la R.-F.-R. bávara 16.

“El Sr. Hitler, era el cabo de enlace del regimiento, y siempre dispuesto a llevar a cabo tareas difíciles. Hago hincapié en que nuestro regimiento, como puede demostrase, estaba situado en uno de los lugares más peligrosos del frente, luchando en las principales batallas… “

Firmado: Baligand, coronel (retirado), último comandante del R.-F.-R. bávara 16.

“…Para los puntos con más peligrosidad a menudo me pedían voluntarios, Hitler se ofrecía sin dudarlo …”

Firmado: Bruno Horn, el teniente con el R.-F.-R. bávara 16.

“… Hitler nunca dudó en lo más mínimo para obedecer las órdenes más difíciles, y muy a menudo asumia las tareas más peligrosas.

El servicio de enlace debe de ser unos de los más fiables en un regimiento, ya que actúa como mensajero del regimiento durante las batallas y escaramuzas. Se requiere nervios de acero y cabeza fría. Hitler siempre cumplió con su deber, e incluso después de su grave herida del muslo, pidió volver a su regimiento del batallón de reserva inmediatamente después de su salida del hospital … “

Firmado: Max Amann, ex sargento de la R.-F.-R. bávara 16.

“… A menudo me encontré con el cabo Adolf Hitler mientras servía como correo entre la retaguardia y el frente. Cualquiera que entienda las funciones de un servicio de enlace – y cualquier soldado que haya servido en el frente las conoce – sabe lo que significa, día tras día y noche tras noche desplazarse entre fuego enemigo … “

Firmado: José Lohr, el candidato oficial de la R.-F.-R. bávara 16.

“… Es cierto que Hitler estuvo casi ciego por una misión de enlace durante un ataque de gas mostaza, a pesar de que llevar una máscara…”

Firmado: Jakob Weiß, NCO con el R.-F.-R. bávara 16.

“… Hitler recibió la Cruz de Hierro de Primera Clase, entre la primavera y el verano de 1918 por su destacado servicio como enlace durante la gran ofensiva de ese año, se le concedió por su captura de un oficial francés y 15 de sus hombres, a quienes, de repente, se encontró durante una misión. Hitler era reconocido por sus compañeros de enlace, y soldados del regimiento, como uno de los mejores y más valientes soldados “.

Firmado: Ernst Schmidt, con el R.-F.-R. bávara 16. (entre noviembre de 1914 hasta octubre 1918.)

 

El momento más emocionante del juicio se produjo durante el testimonio de Michel Schlehuber, un socialdemócrata y miembro del sindicato durante 35 años, el cual  fue llamado como testigo por el lado opuesto:

“Llegué a conocer a Hitler como un buen soldado y camarada impecable, nunca le vi ni un solo intento de evitar cualquier peligro. Yo formé parte de la División de principio a fin, y nunca escuché, ni entonces ni después, nada malo contra Hitler. Me quedé asombrado cuando más tarde leí cosas deshonrosas en los periódicos sobre el servicio de Hitler como soldado.

No estoy de acuerdo con Hitler en asuntos políticos, y doy este testimonio por el respeto que siento por él como camarada de guerra. “

Firmado: Michael Schlehuber

 

Un censo de 1944 aparece en Hungría

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Traslado de población judía en Budapest en octubre de 1944.

Documentos sobre la población de la capital húngara que se creía que habían sido destruidos han aparecido en un apartamento de Budapest.

Un tesoro histórico. Así es como califican los expertos los documentos encontrados en una vivienda de Budapest, que reflejan censos realizados por los nacionalsocialistas alemanes sobre judíos en la ciudad, sus posesiones o sus movimientos, tal y como cuenta en su edición de hoy el “Telegraph”.

En total, 6.300 documentos en perfecto estado, que reflejan los datos sobre los 200.000 judíos que vivían en la capital. Brigitte Berdey es la dueña del apartamento con vistas al parlamento en pleno centro de la capital húngara y ha señalado a la agencia AFP que en agosto, cuando un trabajador agujereaba una pared para realizar una remodelación, se encontraron con un hueco en el que estaban guardados cuidadosamente, todos estos documentos. “En un principio pensamos que habíamos taladrado tanto que habíamos pasado hasta la pared del vecino, pero cuando mi marido se asomó por la rendija vio lo que parecía ser un fajo de documentos pulcramente escritos”.

Quitando cuidadosamente cada ladrillo, la pareja sacó 61 kilos de papeles polvorientos, algunos tenían yeso pegado pero más o menos intactos, con la tinta legible porque, gracias a la falta de aire en la cavidad, se mantuvieron en perfecto estado.

Llevaron el hallazgo hasta los archivos públicos de la ciudad de Budapest y el jefe de este organismo se sorprendió y calificó el hallazgo de un contenido sin precedentes y que ayudaba a llenar un enorme vacío en la historia del holocausto en Budapest.

Desde septiembre, los restauradores de los archivos han ido planchando literalmente los papeles para estudiarlosdeteniéndose de vez en cuando, al reconocer a alguien famoso en los nombres allí escritos.

En mayo del 1944 se hizo un censo en Budapest para identificar viviendas que podrían servir como lugares de ubicación de los judíos antes de trasladarles al guetto en el séptimo distrito de la ciudad. Dos meses antes, Alemania de había ocupado Hungría y comenzaron las deportaciones.

¿Cúal es el contenido de los documentos?

Los documentos encontrados contienen los nombres de los habitantes de cada edificio, si son judíos o no, con el número total de cristianos y judíos, que llevaban una marca en cada línea. Tras este censo, 200.000 judíos fueron trasladados a unos 2.000 edificios seleccionados. Después, fueron llevados al guetto donde algunos murieron de enfermedades infecciosas como el tifus y la desintería.

Según el archivo histórico de Budapest, unos 23.000 documentos más todavía podrían estar escondidos en algún lugar, dando una visión mas valiosa de lo que ocurrió en 1944. Los ahora rescatados han sido digitalizados y pueden verse públicamente en una exposición del archivo municipal.

Hollande, el imbécil.

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No hace falta repetir las cifras de muertos y heridos, la brutalidad del atentando sucedidos en París el pasado sábado, es –por desgracia- de sobra conocida. Su carga simbólica y su impacto sociológico también.  Sorprende algo más la sorpresa generalizada, ante la nefasta consecuencia de una situación que se ha consentido, propiciado y alentado durante las últimas décadas por parte del gobierno francés y de diversos gobiernos de Europa occidental. Por este motivo, si conviene una reflexión sobre lo ocurrido.

El contexto geopolítico

La llegada de Barack Obama a la casa Blanca –recordemos Premio Nobel de la Paz- fue recibida por el mundo “progre” como el inicio de una etapa de paz mundial y de relaciones internacionales basadas en el “diálogo y la comprensión”, hubo alguna que la llegó a definir como un “acontecimiento cósmico”: otra prueba de infantilismo.  Obama ha seguido la misma política que las administraciones anteriores, y ha continuado creando monstruos en Oriente Medio.

Obama fue quien declaró la “cruzada” contra el legítimo y laico régimen sirio de Al-Assad, armando y organizando a la llamada “oposición islámica”, esa misma que armó y apoyó el presidente francés, Francois Hollande, con el apoyo táctico de Mariano Rajoy. Sí, efectivamente Hollande armó y apoyó a los islamistas de Siria.

La actuación militar de la Rusia de Putin apoyando precisamente al régimen de  Al- Assad, es la que está permitiendo que Siria no caiga completamente en manos de los islamistas “moderados” y “no moderados”. Ha sido sólo después de los atentados de París, cuando Francia ha cambiado de posición en Siria y bombardea a los enemigos del que antes pretendía derrocar apoyando a los islamistas. La falta de criterio, el seguidismos perruno hacia Estados Unidos y la insensatez total, son las características que definen la política de Hollande en Oriente Medio.

La banlieue y el islamismo creciente

Hollande no sólo ha sido torpe en el exterior, ha sido temerario y absurdo en el interior. Ahora nos habla de seguimiento, de control policial,  de    hacia los islamista radicalizados “franceses” (es decir de pasaporte francés), sí hacia esos mismos que hasta hace muy poco dejaba viajar a Siria a combatir con el ISIS, mientras él bombardeaba a Assad, dejó a cientos de “jóvenes franceses (?)”, viajar a Oriente Medio, ingresar en organizaciones armadas islamsitas… y luego volver a Francia. ¿Qué esperaba Hollande? La irresponsabilidad se paga cara.

Hollande ha seguido la política suicida de sus predecesores, abriendo las puertas de Francia a millones de inmigrantes, a los que se ha regalado no sólo la nacionalidad sino subvenciones y apoyos de todo tipo, en pos de la “integración”.  Otra muestra de infantilidad, y de actuar según las fantasías multiculturales y no la realidad. Hoy los suburbios de las grandes ciudades francesas, son un núcleo de marginalidad y violencia, el caldo de cultivo para esa tercera generación de inmigrantes, que jamás se ha integrado ni se integrará y que se identifica de forma masiva con el islamismo radical y el odio a todo lo que represente la idea de Francia y de Europa. Como colofón de este disparate, Hollande ha abierto las puertas a los “pseudo-refugiados” de la guerra Siria, que no han hecho más que reforzar y hacer aún más peligrosa esta realidad. La estupidez “ad nauseam”.

La bomba demográfica

Si a mediados de los 80 Jean Marie Le Pen hubiera dicho que en 2015 París sería una ciudad presa del terrorismo islámicos, con barrios llenos de integristas donde rige la sharia y la policía no se atreve a entrar (zone non-droite), los “sabios medios progresistas” le hubieran tildado de irracional, intolerante, racista, etc., etc. Hoy nadie parece ver el siguiente paso, pero es obvio. Los musulmanes crecen demográficamente en Francia,  además son ciudadanos con pasaporte y plenos derechos políticos, es decir también el derecho de constituir partidos y presentarse a elecciones, es totalmente lógico pensar que en 20 ó 30 años un partido musulmán francés tenga un apoyo electoral importante, y condicione las leyes y las reglas del juego del país vecino, la consecuencias de todo esto no hace falta señalarlas porque todos sabemos cuáles serían.  Los medios lo ocultan y la opinión pública no quiere verlo, pero no porque no sea racional, sino porque les da miedo tan sólo pensarlo. El miedo, como siempre, paraliza cualquier tipo de reacción.

La teoría de la conspiración

Siempre que hay un atentado de estas características, surgen una serie de comentarios y de situaciones que son difícilmente explicables, pero que no se contemplan en la versión oficial.

El hecho de que los propietarios judíos de la sala Bataclan la vendieran hace dos meses, y de que la población judía de París estuviese avisada, sumándolo al hecho de que Benjamín Netanyahu, el Primer Ministro de Israel,  declarara que Francia “sufriría atentados” al cambiar de posición sobre Palestina es uno de ellos.

Un segundo es el hecho de que Hollande haya salido reforzado, cuando él su gobierno hayan pasado por las cuotas más bajas de popularidad justo antes de las elecciones regionales que tendrán lugar en pocos días, otra.

El hecho de que tras los atentados e reforzará el control de los ciudadanos –que dócilmente acceden al recorte de sus libertades- lo que aumentará el poder de los aparatos del poder, tal como se hizo tras el 11S; otro.

Y por último hay quien señala a que el atentado doblegará voluntades, cara a la próxima cumbre climática que tendrá lugar… precisamente en París en diciembre y en determinadas instancias quieren imponer condiciones que lleven de facto a una especia de “gobierno mundial” para controlar el “cambio climático mundial”

Ya sabemos que el terrorismo internacional no todo es lo que parece, los hilos de las provocaciones y las manipulaciones son siempre difíciles de rastrear.

Europa en guerra… pero, ¿qué guerra?

Es cierto Europa está en guerra, está en guerra contra el jihadismo, está en guerra contra el fanatismo islamista que se ha instalado en nuestro continente y que amenaza con terminar con nuestra seguridad y nuestro modo de vida. Pero no sólo está en guerra contra eso, está en guerra contra el intento de inmersión demográfica contra la población autóctona, está en guerra contra la manipulación que le lleva a participar en conflicto que nada tienen que ver contra nuestros intereses, está en guerra contra la traición y la insensatez que supone abrir las puertas de nuestros países a una marea de millones de inmigrantes. Por eso esa guerra no la pueden  dirigir la clase política culpable de todo esto, los Hollande, Rajoy, Merkelo Mas, porque ellos son los grandes culpables de la dramática situación en que nos encontramos. Y ya se sabe en la guerra, como en política, la primera condición es saber identificar el enemigo.

Enric Ravello Barber

Orden de detención emitida en España contra Netanyahu y otros funcionarios israelíes.

Benjamin Netanyahu

Benjamin Netanyahu durante una conferencia de prensa en el Ministerio de Asuntos Exteriores en Jerusalén el pasado mes de Octubre.(AP Photo/Sebastian Scheiner)

La semana pasada, el juez José de la Mata de la Audiencia Nacional reabrió el caso en contra de los funcionarios que formaban el Gabinete de Seguridad de Israel durante el ataque mortal contra el barco Mavi Mármara, en mayo de 2010 y  ha emitido órdenes de arresto contra el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, y otros altos funcionarios israelíes actuales y anteriores sobre la muerte de nueve activistas turcos.

Junto con Netanyahu, De la Mata ordenó la detención del ministro de Defensa, Moshe Yaalon, ex ministro de Defensa, Ehud Barak, ex ministro de Relaciones Exteriores, Avigdor Liberman, y los legisladores, Eli Yishai, Dan Meridor y Benny Begin si entran en territorio español.

“Lo consideramos una provocación”, ha declarado el portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores israelí Emmanuel Najshón al periódico The Jerusalem Post el sábado por la noche. “Estamos hablando con las autoridades españolas para conseguir que esa orden se cancele. Esperamos que este asunto se arregle pronto “.

(Nota: Nueve pasajeros turcos a bordo del Mavi Marmara, uno de ellos con doble nacionalidad estadounidense, murieron en enfrentamientos con comandos israelíes que habían abordaron el barco que estaba tratando de evadir el bloqueo marítimo de Israel en la Franja de Gaza.)