Un pequeño detalle: todos los hombres no somos iguales.

Convendrá el lector en que es una evidencia que nuestros políticos promueven el multiculturalismo.Lo cual no tiene nada de particular, pues se trata de una opción ideológica como otra cualquiera. La única pega es que resulta francamente difícil disentir del multiculturalismo sin que le llamen a uno cosas feas.

Como nuestros políticos, tanto los de derechas como los de izquierdas, opinan que el multiculturalismo es un bien para la Humanidad –para ser más exactos, es un bien para Occidente, único sitio donde se promueve–, estiman que la inmigración de millones de asiáticos y africanos será un factor de enriquecimiento de Europa por pertenecer a tradiciones culturales y religiosas distintas.

Lejos de percibir esta inmigración como una amenaza para su existencia, para la mentalidad europea actual es un fenómeno beneficioso, pues, gracias a Dios, hace ya siglos que Europa abandonó la intolerancia ideológica y, sobre todo, la religiosa.

Efectivamente, el Occidente de hoy no entiende de creencias: al Estado no le interesa la opción religiosa de sus ciudadanos, cualquiera puede creer lo que desee, o no creer en nada, y no cabe en la imaginación la imposición por la fuerza de esta o aquella fe. Tampoco entiende de civilizaciones: todos los seres humanos somos trabajadores y consumidores, transferibles e intercambiables en el espacio según las necesidades económicas de cada momento. Tampoco entiende demasiado de naciones: todos somos ciudadanos, individuos con derechos frente al Estado. Tampoco entiende de opiniones: todos somos ciudadanos con derecho al voto, y la pluralidad y tolerancia ideológicas son el fundamento mismo del sistema político. Así es Occidente, sin duda. Con todo lo que de ello deriva.

Por lo tanto, ¿qué inconveniente puede haber en que millones de personas de un ámbito civilizatorio distinto vengan a Europa para convertirse definitivamente enciudadanos europeos? El Occidente capitalista, multiculturalista, laicista y democrático no encuentra inconveniente alguno en ello. Efectivamente, para el Occidente actual, fruto de siglos de evolución del pensamiento filosófico, religioso, jurídico y político en suelo europeo y americano, la inmigración es un fenómeno beneficioso que no distorsiona en absoluto su lógica interna y que incluso se presenta como una necesidad debido a la insuficiente natalidad de los occidentales de hoy.

Cierto. Salvo por un pequeño detalle: esos millones de inmigrantes no comparten ni una coma de todos esos principios que precisamente les permiten emigrar a Europa. Esos principios son la consecuencia de laevolución del pensamiento occidental y no tienen por qué ser compartidos por las demás civilizaciones de este planeta, y mucho menos por la islámica. A todos esos millones de inmigrantes afroasiáticos, de religión islámica –esa religión que sigue estancada en su perpetuo siglo VII, que sigue apelando a la Guerra Santa, que es beligerante, que es impositiva, que es intolerante, que es fanática–, no les importan lo más mínimo los principios en los que se basan la democracia, la pluralidad ideológica, la tolerancia religiosa y el respeto a la persona. Y no les importan lo más mínimo porque sencillamente no los conocen, no los comparten y los menosprecian. Cuando no les parecen directamente blasfemos.

Éste es el pequeño detalle que nuestros políticos han pasado por alto. Pero sus graves consecuencias no tardarán en manifestarse. Cuando, en virtud de la política inmigratoria de sustitución ordenada por la ONU y la UE, Europa se haya convertido dentro de pocos años en un espacio en el que convivirá una envejecida población perteneciente a la tradición occidental ex-cristiana, aunque muy levemente militante de ella, con una población cuantitativamente similar, y más joven, perteneciente a la tradición oriental islámica y ferviente militante de ella, veremos en qué quedan la democracia, la pluralidad ideológica, la tolerancia religiosa y el respeto a la persona.

Título original: “UN DETALLE PASADO POR ALTO” de Jesús Lainz.

Quitan las cruces en las iglesias para no ofender a los refugiados!!!

thumb

La iglesia de Königshardt-Schmachtendorf ha decidido privar a los fieles del altar, el púlpito, la pila bautismal y los bancos.

Las iglesias cristianas se vacían de sus símbolos religiosos para que los refugiados de religión islámica no se sientan incómodos.Esta es la iniciativa que se ha puesto en marcha en Alemania y que han acogido con entusiasmo algunas de las iglesias evangélicas del país.

Este ha sido el caso de la iglesia Königshardt-Schmachtendorf de la ciudad alemana de Oberhausen, que ha decidido privar a los fieles del altar, el púlpito, la pila bautismal y los bancos para acomodar en el interior del templo a los refugiados sirios e iraquíes.

El objetivo no es sólo habilitar el espacio para acomodar a los refugiados de guerra sino que, reconociendo que la mayoría son devotos del Islam, eliminar los símbolos cristianos para no ofender a los huéspedes sin tener en cuenta las raíces cristianas de Alemania y Europa.

Asimismo, en el interior de la iglesia se habilitarán dormitorios y cocinas improvisadas, así como lavadoras en el patio del recinto. Así lo ha confirmado el pastor evangélico Joachim Deterding, que fue el que informó a las autoridades municipales de la iniciativa que llevaría a cabo su iglesia.

Eva Brunne, la obispa lesbiana.

Una situación similar se está dando en Estocolmo, donde Eva Brunne,“obispa” de la iglesia luterana nacional sueca que se ha declarado abiertamente homosexual, ha invitado a vaciar las iglesias de sus cruces y así habilitar los templos para la llegada de refugiados musulmanes.

christoph-schoenborn-muessen-325214_e

Christoph Schönborn, el arzobispo de Viena.

También la Iglesia católica en Austria se ha sumado a esta iniciativa bajo el amparo del arzobispo de Viena Christoph Schönborn. El prelado ha promovido la utilización de las iglesias para acoger a los refugiados de otras confesiones religiosas.

Suecia financia cursos de francotirador para refugiados!!!

sniper_shooting_efe

El Estado paga varios cursos para favorecer la integración de los refugiados, pero sorprende que, tras los ataques en Europa, instruyan en el uso de las armas a los recién llegados.

Suecia se convirtió en el paraíso de los refugiados desde el comienzo de la crisis migratoria, pero pronto tuvo que dar marcha atrás a sus políticas buenistas ante el colapso de las infraestructuras básicas. No obstante, el Ejecutivo se comprometió a financiar un ‘programa de integración’ con actividades de todo tipo.

Dentro de este programa, destaca el curso de francotirador para refugiados. Los ataques durante las últimas fechas, especialmente agresiones sexuales, han alertado a la opinión europea ante los peligros de la integración, pero parece que las autoridades suecas prefieren permanecer ajenas.

Un reportaje de Allehanda, un periódico de Suecia, muestra a muchos inmigrantes aprendiendo a utilizar rifles y a disparar escondidos en el campo o en un edificio. Los cursos, que comenzaron en 2013 con la primera oleada migratoria, permiten a más de 50 jóvenes “perfeccionar sus habilidades de tiro”.

La Agencia de Migración es la encargada de financiar este curso porque “los jóvenes de todo el mundo, Siria, Afganistán, África y América del Sur están muy interesados y son muy talentosos”. Las autoridades suecas justifican este programa: “Los beneficios son enormes, es especialmente para el vocabulario y coger destreza con el sueco”.

Lo que faltaba, está visto que la falta de sol a afectado a las neuronas a las autoridades de ese precioso (hasta ahora) país.

“El hijo de Saúl”, otro drama holocaústico.

hijo_saul_nosologeeks

La semana antes de Navidades puede parecer una época extraña para el estreno de una película del Holocausto, particularmente una tan macabra como “El hijo de Saúl”. Es una historia (del testimonio) “Dentro de la cámara de gas de Auschwitz” desarrollándose supuestamente en la Morgue 1 del Crematorio II y se centra en un judío Sonderkommando (supuestos judíos que ayudaban en las labores de exterminio) llamado: Saúl Ausländer. Un crítico describe la película de la siguiente forma: “Durante la mayor parte del tiempo de los 107-minutos de la película de ficción, la cámara permanece fija en la cara de un interno de Auschwitz-Birkenau mientras corre por un campo de extermino intentando enterrar un niño el cual cree que es su hijo.”

Otros críticos describen la película como: “Una temporada en el infierno… devastador y terrorífico… horrores inimaginables e impensables…”

Saúl es interpretado por el húngaro Geza Rohrig. El mayor talento del Sr. Rohrig es su asombrosa habilidad para mostrar una mirada en blanco fija. Rohrig ha utilizado su talento para abrir una nueva dimensión en las películas holocausticas, la de los “robots zombi”.

El Sr. Rohrig describió su papel como: “Tuve que ser este robot zombi, persona muerto-viviente, y por el otro lado, no podía ser aburrido, así que tuve que compensarlo con la persistencia, la intensidad.”

Milagros desagradables y acciones increíbles

La “carrera” de Saúl por los alrededores de Auschwitz fue el resultado de un doble milagro. El primer milagro fue el de la asombrosa supervivencia de un niño en una cámara de gas. El segundo milagro fue que Saúl cree que es su propio hijo. El hecho de que Saúl vaya por los alrededores de Auschwitz con el cuerpo del joven encima, sin llamar la atención de la administración del campo está al nivel de ir con un cadáver encima a la Gran Estación Central sin llamar la atención. Suena “increíble”, pero no llega a ser algo milagroso.

En gran parte borrosa

Como revisionista, pensé si el director (Lazlo Nemes), llegaría a enseñar las “cámaras de gas”. Hemos oído acerca de cámaras de vapor, cámaras diesel, y cámaras eléctricas: ¿Que reclamaría Neme? Desgraciadamente, la película está: “Grabada entera en planos de la cara de Saúl o su entorno momentáneo mientras él y sus compañeros Sonderkommandos se encargan de sus tareas diarias, conduciendo prisioneros a su muerte.” Y “Las secuencias de la película son mayoritariamente  primeros planos de la cara de Saúl, desenfocando la mayor parte del caos y de la carnicería que le rodea.” Y “El contenido “explicito” es desenfocado y borroso en los márgenes de la pantalla durante la mayor parte de la película.”

“El hijo de Saúl”

Protección del cianuro.

Este diseño es un absurdo. Nemes y su co-guionista (Clara Royer), sacaron la inspiración de las tempranas historias de propaganda soviética, pero aun así dijeron que querían evitar “las cosas de libros”. El resultado es extraño cuando Nemes intenta controlar algunos fallos técnicos con la historia de las cámaras de gas, que son obvios. Por ejemplo, Nemes tiene a sus Sonderkommandos llevando bufandas, supuestamente para que se protejan del gas cianhídrico, un peligro señalado por el Profesor Faurisson y otros Revisionistas. Nemes también crea salas mucho mayores que la dimensión real de las salas en el edificio del crematorio II, donde incluso furtivos Sonderkommando pueden llevar a cabo encuentros para planear revueltas.

¿Obligado a ver otra vez otro drama holocaustico?

 

El Fracaso.

Estrenada en Hungría el 11 de Junio por Mozinet en 46 cines (dos en 35mm y 44 en DCP), “El hijo de Saúl” tuvo 19.913 espectadores en siete días.

Aun con el increíble alboroto por parte de los medios, la película fue un fracaso. En bruto, los primeros 10 días desde el estreno en los Estados Unidos mostraron unos meros $34.060 con unos ingresos brutos totales de menos de $100.000.

“El hijo de Saúl” sigue la misma línea que una película anterior sobre los Sonderkommandos: “La zona Gris”, basada en otro “Testimonio” por Miklós Nyiszli. También fue otro fracaso en taquilla.

¿Entonces, por qué hacer dicha película?

El papel de los Sonderkommandos ha sido siempre un problema para los creyentes del holocausto. Los Sonderkommandos eran ayudantes vitales para los alemanes. Premeditadamente, engañaron a medio millón de personas (incluyendo sus propias mujeres e hijos), dirigiéndolos al vestuario subterráneo del crematorio II, convenciéndolos para que se quitaran la ropa, después dirigiéndolos por un estrecho pasillo,  dejando atrás una pequeña área al lado del ascensor y la sala de “disección” hasta adentrarlos en la cámara de gas, en grupos de 2.000 personas. Después del  gaseo que duraba unos 10-30 minutos, se adentraban a la sala llena de cadáveres, desenredaban los cadáveres, los arrastraban atrás hasta el pequeño ascensor, los movían un piso más arriba y finalmente los incineraban. En la mayoría de películas, están bien nutridos, bien vestidos y calurosamente alojados (los Sonderkommando). El problema con esta versión de la historia, es que hacen de los Sonderkommando el peor tipo de colaboradores. Como un periodista sugirió, “Los miembros del Sonderkommando eran, “medio-victima, medio-verdugo.”

Una Clarificación

Géza Röhrig, reaccionó con enfado a esta afirmación.

“Tiene que haber una clarificación,” dijo. “Son 100% victimas. Los Sonderkommandos no participaron en el derramamiento de sangre ni en ningún tipo de matanza. Eran inducidos desde el principio bajo amenaza de muerte. No tenían control de sus destinos. Eran tan victimas como cualquier otro prisionero de Auschwitz… es o ignorancia o muy insensible el culpar y señalar con el dedo en 2015.” “El hijo de Saúl” simplemente cambia la historia para explicar el inexplicable comportamiento de los Sonderkommandos. Para cumplir esto, Nemes produce una película que es un ensayo de degradación y violencia,  todo en el intento de explicar la creación de sus “100% victima, Robot-Zombis.”