Entrevista a August Wollenhaupt, el barbero de Hitler. (1948)

richter-michael-musmanno-hitlers-friseur-august-wollenhaupt

August Wollenhaupt contesta a las preguntas del juez norteamericano Michael Musmanno.

Esta es una entrevista con August  Wollenhaupt, el  único hombre al que Hitler permitió cortarle el pelo desde 1932 a 1945. Esta entrevista fue llevada  a cabo en 1948 por el juez estadounidense, Michael Musmanno.

 

-¿Cuándo fue la primera vez a Adolf Hitler?

La primera vez que le vi en persona fue en 1929, en Berlín. Entonces Hitler sólo era un político joven , pasó por mi lado cuando salía de la panadería. Le reconocí enseguida, él me miró con una mirada penetrante, después asistí a un discurso y debo confesar que me impresionó bastante.

-¿Era usted miembro del partido nazi?

No, nunca me uní al partido, siempre he sido apolítico. Hitler nunca me preguntó acerca de mis tendencias políticas, nunca hablamos de ello. Puede parecer extraño no hablar de política con un político, pero así era.

Hablemos de su primer encuentro real con Hitler.

Fue a principios de 1932. Mi barbería estaba en el Hotel Kaiserhof en Berlín que era una especie de cuartel general para los nazis. Todos ellos venían por allí a principios de los años 30, Goebbels, de hecho, vivió allí durante un tiempo al que también  corté el pelo.  Siempre estaba hablando de Hitler, un día de enero de 1932, me dijo: “Usted le va a cortar el pelo a Hitler”, creí que era en broma, pero varias semanas después me lo presentó.

-¿Puede explicar lo que sucedió en ese encuentro?

Claro, en realidad fue muy simple. Goebbels estaba delante de mí y me presentó a Hitler. Por cierto, Hitler no se quedaba en el Kaiserhof cuando estaba en Berlín, siempre se alojó en el Hotel Sanssouci.

-Hábleme de este hotel, ¿por qué se quedó allí en vez de en el Kaiserhof?

El Hotel Sanssouci  ofrecía solo cama y desayuno y tenía unas 70 habitaciones, estaba situado en el número 37 de la Linkstrasse, y era muy modesto. Era mucho menos lujoso que el Kaiserhof, a Hitler siempre le gustó por eso y porque allí no le molestaba nadie, era un hotel de artistas y tenía un aire bohemio, supongo que eso también debería ser de su agrado.

-Volvamos  a su primer encuentro con él.

Hitler era muy agradable, afable y se comportaba modestamente, hablaba suavemente lo cual me sorprendió porque, como orador, gritaba con una voz ronca. En persona  no era así en lo más mínimo.

-¿Comó influyó en su vida conocer a Hitler?

Yo le agradaba y siempre fue así, era bastante amable y accesible conmigo. Cuando llegué a mi barrio le dije a mis amigos que había conocido a Hitler y que me había gustado como persona.  Tal vez usted no puede entenderlo, pero estoy siendo sincero.

¿Cuánto tiempo pasó antes de cortar el pelo de Hitler, se lo pidió él?

Goebbels me llevó ante Hitler, me preguntó si podía ir al Hotel Sanssouci más tarde para reunirse con Hitler y, posiblemente, para cortarle el pelo

Supongo que porque Hitler no quería ir a una barbería pública…

Exactamente. Era una cuestión de seguridad, los nazis y los comunistas en ese momento se estaban matando entre sí en las calles. Así que fui al Sanssouci y llamé a la puerta de su habitación, el mismo la abrió, estaba solo. Me preguntó por mí y mi familia, y eso me gustó. Siempre fue muy detallista y muy correcto en sus modales.

¿Se cortó el pelo, entonces?

Hitler quería saber mi horario, si yo podía ir a atenderle y todas esas clases de cosas. Le dije que, por supuesto,  no podía desentender mi salón en el Kaiserhof, pero nunca olvidaré lo que me dijo: “Cuando llegue al poder, tendrá que viajar a cualquier que esté cuando necesite sus servicios.” En su próximo viaje a Berlín, le corté el pelo por primera vez.

Hábleme de eso.

Fui al Sanccouci, tomé el ascensor hasta la habitación de Hitler he hice mi trabajo.

Se dice que Hitler tenía miedo a las tijeras y maquinillas de afeitar.

Eso es sólo un mito, hay que reírse de esas cosas. Es cierto que a Hitler no le gustaba una navaja abierta cerca de su garganta, pero sólo le afeité durante unos días después del atentado contra su vida en 1944.

¿ Hitler le daba instrucciones sobre su pelo?

Realmente lo hizo solo la primera vez, me dijo: “No cambie el estilo, no corte demasiado.” Eso fue todo. Solía usar las ​​tijeras en la mayor parte de su pelo y en la zona del cuello la máquinilla de afeitar eléctrica. Usaba una fabricada por la empresa Jacob Schick, de las que habían muy pocas. Hitler tomó un gran interés por ella, le encantaba  el ruido que hacía. Era un excelente imitador y cada vez que me acercaba a su nuca hacía el sonido “bzzz” porque sabía que yo prefería utilizar la navaja.

Además del corte de pelo, ¿qué hacía?

Le recortaba el bigote, por lo general, Hitler lo hacía él mismo pero bastante mal, hablé con él sobre eso e incluso le mostré cómo hacerlo frente al espejo, pero nunca conseguía hacerlo del todo bien. 

La secretaria de Hitler me dijo que odiaba ser tocado. ¿Esto también ocurría con usted?

Nunca. Por supuesto que tenía que tocarlo para poderle cortar el pelo y no tuve nunca  la sensación de que tuviera esa manía, Hitler no era un hombre familiar, pero  era amable y accesible, dentro de ciertos límites, supongo.

¿Cómo describiría la mirada de Hitler?  Era en persona como aparecía en las fotos o los noticiarios?

Tenía bastante buen aspecto,  la piel muy agradable aunque muy clara y sin mancha alguna.  Tenía los ojos muy atractivos, era su mejor característica. El pelo muy fino y muy suave. Se lo lavaba él mismo todos los días, tal como me dijo. Era muy limpio y cuidadoso. Goebbels era parecido en ese aspecto, pero fumaba y olía a tabaco.

Hitler odiaba el tabaco…

 Odiaba los fumadores y habló conmigo sobre eso en muchas ocasiones. Había pocas cosas que odiara más que a los fumadores y al tabaquismo. Él siempre me decía que era un hábito repugnante.

-Después de que Hitler asumiera el poder, ¿tuvo que empezar a viajar con él?

 No al principio. En 1933 pasaba mucho tiempo en Berlín y me hacía llamar de la Cancillería del Reich para sus cortes de pelo. A veces me llamaban a mi casa a las 1:00 de la mañana y tenía que ir a esa hora.

¿Con qué frecuencia se necesitaba sus servicios?

Hitler se cortaba el pelo cada dos semanas. Me dijo que en su juventud en Viena, cuando era pobre, su sueño era que algún día sería capaz de pagar un corte de pelo cada dos semanas. En aquella época el mismo tenía que hacerlo.

¿Le dijo eso?

Más de una vez. Me dijo además que no le gustaba Viena y se burlaba del acento vienés. Como ya le dije a usted, era un buen imitador.

¿Cuándo empezó a viajar para cortar el pelo de Hitler?

A finales de 1934. El horario de Hitler antes de la guerra era generalmente de 12 días en Berlín, 8 días en Múnich, unos de viaje y el resto en el Obersalzberg. Cuando empezó a estar más tiempo en el Berghof allí tenía que ir yo.

¿Cuántas veces ha estado usted en el Berghof?

Algunas, durante 1935 y 1936. Después, muchas más, unas treinta, más o menos. De todas formas no me gustaba viajar en aquellos años, me impresionaba grandemente verlo todo destruido por los bombardeos.

-Cada vez que iba, ¿cortaba el pelo de Hitler?

Por supuesto! ¿Qué iba a hacer yo allí sino? Yo tenía un trabajo que hacer y lo hacía, incluso también cortaba el pelo de otros, como guardias, hombres de las SS…

-¿Alguna vez cortó el pelo a Eva Braun?

Eso nunca sucedió. Eva Braun, llevaba el pelo teñido y la peinaba su propia peluquera. Habría preferido morir antes de dejar que le tocara el pelo. Yo no la conocía demasiado bien, pero me encontré con ella muchas veces y charlábamos de vez en cuando. La vi en Berlín alguna vez hasta el inicio de la guerra. La señorita Braun siempre estaba en el Berghof cuando Hitler iba allí.

-¿Alguna vez se encontró con Eva Braun en el apartamento de Hitler en Múnich?

La vi allí una vez, creo. Si, una vez.

-¿Qué le pareció Eva Braun?

Era una chica muy atractiva y bonita. Ella sencilla como Hitler, le gustaba reír, gastar bromas… Era moderna, le encantaba la gimnasia y el deporte. Acostumbraba a estar siempre con amigas y amigos, a mí me parecía encantadora.

-¿Alguna vez vió a Hitler y Eva juntos?

Sí, por supuesto. Se llevaban muy bien, yo siempre tuve la sensación de que su presencia  relajaba a Hitler, ya que parecía más alegre cuando Eva Braun estaba cerca.

-¿Cómo actuaban el uno hacia el otro?

Su relación, por supuesto, era un secreto. Por ejemplo, nunca le dije a nadie, ni siquiera a mi familia, que existía Eva Braun. Usted me pregunta que como se comportaban, yo diría que de formal normal. Parecían dos buenos amigos. No eran cariñosos en público, no sé si en su círculo privado lo eran, yo solo era el barbero.

¿Hitler mencionó alguna vez a Eva Braun delante de usted?

En muy raras ocasiones y sólo en los últimos años. Una vez me dijo que Eva dedicaba más tiempo a su cabello en una mañana que él en 50 años, cosas como esas. En 1943 y 1944, hablaba de ella con más frecuencia y con gran calidez y ternura.

-¿Qué le decía?

Nada en concreto, pero su voz se volvía más cálida cuando la mencionaba. Daba la sensación de que conforme pasaban los años era más imprescindible para él.

-¿Cree que la amaba?

Si, seguro. El hecho de que estuviera a su lado durante tantos años da a demostrar que la quería. Hitler también tenía sentimientos, adoraba a los niños y le gustaba mirar a las chicas bonitas, tenía todas las debilidades y los sentimientos de la gente normal.

¿Tuvo la sensación de que Hitler le era fiel?

No estaba tan cerca de él como para poder emitir un juicio sobre eso. Sin embargo, basado en mis interacciones personales con Hitler, yo diría que no era el tipo de hombre al que le gusta jugar con las mujeres, además su posición lo hubiera hecho prácticamente imposible.

-¿Qué hay de Leni Riefenstahl y la estudiante británica, Unity Mitford?

Solo era amigo de esas dos señoras, no hubo romance con nadie después de conocer a Eva Braun. No lo sabía directamente, pero la gente de su círculo me lo aseguraron en varias ocasiones.

¿Oyó a Goebbels hablar de Hitler y Eva Braun?

No, eso nunca hubiera pasado. Nadie hablaba conmigo de la vida privada del Führer.

-¿De que hablaban usted y  Hitler cuando le estaba cortando el pelo?

Le encantaban chismes. Esto es algo que generalmente no se conoce, pero a Hitler le gustaba escuchar rumores sobre los actores, músicos y personajes famosos. Le gustaba saber quién estaba engañando a quién y con quién, cosas como esas. No conocía los chismes de Munich, pero los Berlín los conocía todos . A veces silbaba, imitaba con su voz y sus gestos a todos los que conocía.

-¿Le sugirió alguna vez a Hitler que cambiara su peinado?

Si, le dije que estaría mejor con el flequillo más corto, pero a partir de 1935 me pidió que no insistiera con el tema y eso hice. A veces se burlaba de mí y antes de que empezara a cortar me decía:  “Cuidado con el flequillo, ni lo toque!”. 

-¿Hitler llegó a tener el pelo gris?

Sí, un poco, y también el bigote en 1944. Antes de ese año tenía muy pocas canas aunque su barba comenzó a grisear dos años antes.

Usted me comentó que solo le afeitó dos veces ¿En qué ocasiones?

Justo después del atentado del 20 de julio. Había estado en la Wolfsschanze (Guarida del lobo) en Rastenburg, en numerosas ocasiones. Yo odiaba ir allí, pero uno no podía ignorar una cita con Hitler. Fue entonces cuando tuve que afeitarle durante varios días. Estaba bastante envejecido  por las causas naturales de su responsabilidad y del atentado. Esos días además le afeité, siempre iba afeitado, decía que un líder político no podía ir de otra forma. Me di cuenta  que también que tenía caspa. Me había dicho que a principios de los 20 que también la había tenido, pero que Hanfstaengl le había dado un champú especial y que nunca más le había vuelto a salir hasta ese momento.

¿Tenía miedo de cortar a Hitler?

No, había afeitado ya 100.000 caras y conocía mi trabajo. Hitler confiaba en mí, pero no le gustaba que nadie le afeitara .

-¿Cuál fue el tiempo más largo entre corte y corte de pelo?

Un mes, en 1935. No recuerdo por qué sucedió, su cabello era más largo de lo habitual cuando se lo corté de nuevo. Siempre me daba 2 Marcos de propina, ya que recibía una cantidad fija de la cuenta de Bormann.

-¿Nunca presenció un ataque de ira de Hitler?

No, y dudo de que alguna vez tuviera alguno. Le vi impaciente, pero nunca enfadado. Cuando se ponía nervioso chasqueaba los dedos con un ritmo cada vez más acelerado. Él siempre fue tranquilo y educado conmigo.

¿Cuándo fue la última vez que cortó el pelo de Hitler?

No estuve en el bunker, no sabía ni de su existencia . Mi último corte de pelo para el Führer fue a principios de marzo de 1945. Temblaba ostensiblemente y era una caricatura de lo que lo que había sido. Me quedé muy impresionado.

 

Traducción: “El grito de la verdad”.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s