¡A mí no me engañáis!

Kalergi

Richard Nikolaus Coudenhove-Kalergi

Llegan a Europa humildemente, huyendo de unas condiciones  de vida que dicen que son pésimas en su país, con la ilusión de que aquí en Europa -tierra de las libertades y de la abundancia- tendrán un futuro mejor y más prometedor del que podrían esperar  en su tierra natal, empobrecida por la avaricia de Occidente, que mermó sus recursos y se quedó con todo lo quedable y aprovechable que había en su tierra, además de soportar las continuas guerras desatadas por los poderes locales pero con la ayuda o la indiferencia de nuestro mundo civilizado. Traen consigo, evidentemente, sus tradiciones y costumbres y esperan poder seguir  con su vida tal y como antes, sólo que en un país diferente.

   Aquí,  por parte de los gobiernos (europeo, estatal, autonómico, provincial, local, (¡cuántos sueldos y enchufados!), medios de comunicación, ONGS  varias, múltiples observatorios contranosequé, agrupaciones para nosecuanto  y algunos ciudadanos, la respuesta oficial es que están en su derecho de hacerlo. Ya que todos los que aquí vivimos, lo hacemos en unas condiciones de tal prosperidad  en general -es decir, la inmensa mayoría. O sea, casi todos- que podemos y debemos permitírnoslo. Además de admitir de forma tajante nuestra culpa, por ser actores imprescindibles y necesarios en la ejecución de las condiciones que han llevado a las actuales circunstancias en África y Oriente (Próximo, Medio, Extremo)  y que le han hecho abandonar su patria a su suerte y venir a aquí.

Esta es la visión oficial y políticamente correcta -a grandes rasgos-  de lo que estamos viviendo en Europa desde hace ya muchos años y que se ha acrecentado de forma brutal en los últimos tiempos.

Pero a mí no me engañáis.

Para entender lo que está pasando, debemos de tener en cuenta  el sistema  imperante hoy en Europa (y en el resto del mundo “civilizado”), donde da exactamente igual que los gobiernos sean de derechas o de izquierdas, liberales o conservadores, republicanos o demócratas.  Las políticas son a rasgos generales y en esencia -elecciones tras elecciones libres y democráticas- continuadoras unas de otras. Y en lo que sí coinciden -dentro de su marcado materialismo-  es en hacer de la economía su diosa, economía que debería de ser una faceta más del transcurrir, pero que ambos han deificado hasta límites insospechados.  Podemos  ver en España, por poner un ejemplo entre otros muchos,  la modificación de la Constitución para incluir el artículo 135. Y del compromiso con el sistema de los emergente$ qué decir: basta con ver el ejemplo griego,  más privatizaciones y recortes en menor tiempo quizás sea imposible. Y todo para que ¡¡el 95%!! del rescate acabe en manos de los acreedores y para los griegos y su Estado, el 5%.  Socializar pérdidas-privatizar ganancias.

 Durante la –aún no-  pasada crisis, miles de pequeñas y medianas empresas cerraron,  millones de trabajadores fueron despedidos, pero los gobiernos centrales y europeo no ayudaron de ninguna manera a  esas empresas. Sin embargo, con los bancos la cosa fue muy diferente: miles de millones  para cubrir sus pérdidas, para tapar sus agujeros, para premiar su nefasta gestión.  Las empresas pueden caer (dejando en la calle a millones de personas) pero los bancos no (dejando también, a pesar de los ingresos recibidos , en la calle a miles de trabajadores). Aquí ya no atamos los perros con longanizas si es que alguna vez lo hicimos.

La razón de esto es simple y sencilla: el $istema, -es decir; los amos del calabozo- es muy listo: privatiza ganancias y socializa pérdidas. Esta imposición empezó a desarrollarse  desde el  final de la SGM;  la venimos soportando desde hace ya muchos años y ante ella todos los gobiernos se pliegan sin chistar. Todos. Y admitir por su parte ese $istema, colar por el aro de los amos,  es lo que hace posible que todos nosotros (papeleta tras papeleta) tengamos que sufrirlo, dándole a ellos la oportunidad de conseguir sus sueldos-dietas-prebendas-dosis de vanidad-inmunidad ,etc,  ahora. Y después, esos muchos políticos que apoyaron esas políticas tienen su recompensa en puestos de consejeros o asesores muy bien remunerados en las empresas pertenecientes a los mismos grupos a los que pertenecen esos bancos, además de sus pensiones  por haber “trabajado” como políticos durante un lapso de tiempo muy reducido.  O bien, como asesor de tal o cual fundación del partido. O del estado.

Porque no es un secreto eso de que  la empresa independiente pasó a la historia hace ya mucho tiempo;  grandes grupos multinacionales -¿10, quizás 20?- controlan bancos, agencias de calificación, empresas petroleras, alimentarias, armamentísticas, medios de comunicación, etc.  Y los propietarios de esos grupos- cifra aún más reducida- son los que realmente dirigen hoy el mundo en su práctica totalidad, al menos en el hemisferio norte. No los busquen en la lista Forbes (que también les pertenece); no aparecen ahí porque no quieren que conozcamos sus nombres: manteniendo el anonimato resulta más difícil su rastreo.

Y el desarrollo es el siguiente: a través de sus empresas son ellos los que esquilman los recursos de los países , favorecen con sus contactos políticos de alto nivel a un grupo sobre otro en las guerras por ellos provocadas facilitándoles las armas que fabrican sus corporaciones armamentísticas  a la facción  que se atiene a sus directrices y son los responsables e instigadores de que los movimientos migratorios se conviertan en invasiones organizadas en toda regla, obteniendo con ello en los países de acogida  mano de obra barata para sus empresas por un lado,  una bajada de sueldos y condiciones laborales de los trabajadores de los países receptores de esos refugiados por otro  y una destrucción sistemática de los valores de las sociedades encontradas -cuando no enfrentadas;  las diferentes tradiciones chocan unas  con otras- en un multiculturalismo impuesto y propagado  como absolutamente deseable y necesario por los medios de comunicación que también les pertenecen -así como por las oeneges financiadas por sus fundaciones- que solo es un eufemismo canalla de mezcla de todo para llegar a nada, diluyendo las tradiciones de los diferentes pueblos en una sola amalgama incolora, inodora e insípida: con individuos sin raíces ni cultura, fácilmente manipulables al carecer de una Identidad y un conocimiento de la Historia que les oriente (no que les dirija, que es diferente).

Y curiosamente, esos migrantes-refugiados  no encaminan sus pasos a otros países árabes, sino a Europa, donde vienen exigiendo un estricto respeto para sus costumbres pero sin ofrecer un estricto respeto a  las que se han encontrado aquí, pues lo único que pretenden es implantar el Islam allá donde vayan; su religión se lo exige.  Lean el Corán y fliparán con muchas de sus aseveraciones.  Antes de etiquetarme como islamófobio, cosa que no soy, lea el Corán en su totalidad (cosa que he hecho tres veces, es lo que tiene ser heterodoxo), para que no puedan colarle eso tan socorrido de que “se ha sacado de su contexto”.  Cuando lo haya leído completo, hablamos.

¿El plan en su versión extendida? Pues…usted mismo, pero si desconoce este plan, consulte alguna fuente de información fidedigna  y objetiva que no esté  en manos de los amos del calabozo (léase Wikipedia); es difícil, pero se puede conseguir.

   Y entonces -como siempre- las ganancias son para ellos y la acogida de refugiados para nosotros, con lo que esto conlleva en gastos que deben soportar las diferentes administraciones públicas  y con los consabidos recortes –unos pocos mas- que hay que hacer para poder pagar esos gastos, pues es así como lo quiere el sistema;  los pobres cada vez más pobres y los ricos cada vez más ricos y lo que es peor,  cada vez con más poder. Y la clase media desaparecida en combate, aunque para encontrarla no busquen entre los ricos.

   A todo esto le debemos sumar una parte de la ecuación que hoy en día es ocultada –o minimizada- de forma interesada por los medios de desinformación y los políticos buenistas,  correctos y pagados por los amos : las tradiciones de unos y otros chocan al ser culturas diferentes y cuando lleguen los disturbios (que ya van llegando), los amos del calabozo aprovecharán para dar una vuelta de tuerca más -otra más de las muchas que nos han dado sin que el rebaño (entre voto y voto de unas elecciones democráticas….para que todo siga igual tras el recuento) se percate de ello- para reducir nuestra libertad de expresión,  anatematizar con los supuestos delitos de odio (los fiscales podrían leerse el Talmud, el Zohar, los registros del Sanedrín…. a ver qué les parecían) y devaluar la ya devaluada  soberanía de nuestro país, con el objeto de que sea cada vez mas “evidente” que el mundo necesita un único gobierno que vele por todas las culturas y por su integración en un único orden mundial; lo que traducido quiere decir asimilados en lo intelectual en un pensamiento único, guay y tolerante (con las ideas que los amos consideran correctas para que no entorpezcan sus designios)  y en una única corporación en la que algunos tengan la “suerte” de trabajar  en sus diferentes secciones, con unas condiciones laborales de semi-esclavitud,  para conseguir un salario de mierda produciendo lo que quieren que consumamos. Y marcando a los disidentes  con las consabidas etiquetas de nazi, conspiranoico, fascista o sencillamente tarado intelectual. Es fácil y cómodo intentar etiquetar  a los demás cuando se es un ferviente seguidor del dogma de la casualidad. La causalidad parece que  solo es entendida  por los  paranoicos. Y entre guasap y guasap (con unos continuos mensajes ultrasupermega importantes y trascendentes), de forma paulatina y sin que el rebaño se dé cuenta, llegar a una situación en cada país de entrega y colapso en la que cualquier gobierno medianamente comprometido con su Patria y con sus ciudadanos o con unos mínimos valores éticos, jamás hubiese aceptado: esos políticos son siervos  (de lujo, pero siervos) de los amos y están a su servicio, para lo que gusten mandar. Y los que mantienen el chiringuito con su apoyo y/o  sus votos, tan ingenuos que no se dan cuenta de que el problema es el sistema.

Así que dejad de intentar convencerme  a través de vuestras televisiones, periódicos, oenegés financiadas, partidos políticos, observatorios, comisiones,  tertulianos expertos en todo y conocedores de nada y culturetas de estómago agradecido; de que soy culpable de vuestra avaricia, de que el sistema funciona razonablemente bien (aquí en España hasta tenemos o vamos a tener regeneración democrática ¡fíjese usted¡) y de que es justo y deseable lo que sucede en la actualidad.

A mí, no me engañáis.

Juan José Carrión Fdez-Castañón

Anuncios

4 comentarios en “¡A mí no me engañáis!

  1. La exposición es una buena puesta al día de la realidad que nos rodea y que el rebaño se niega a ver. En estos momentos en este país los jóvenes, o sea; quienes históricamente han protagonizado la revolución y el inconformismo, tienen gravado en las neuronas que este es el mejor mundo posible, a pesar de los trabajos basura de 10 horas diarias por 400 € mensuales, la vivienda inalcanzable y la paternidad-maternidad prohibida por políticamente incorrecta y económicamente inviable. Puede decirse que los amos han sido capaces no solo de domesticar al ganado sino de hacerlo creer que está en las mejores manos. Y así le va al mundo.

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s