Historia de los esclavos blancos.

tos de Charles Taylor , Rebecca Huger , Rosina Downs , y Augusta Broujey

Esclavos blancos y negros de Louisiana liberados  por el coronel Georges H. Hanks. 

¡Quién lo había de decir! La trata de esclavos, esa infamia que, según musulmanes, africanos y europeos etnomasoquistas, constituye la mayor lacra de Europa, ahora resulta que fue ampliamente superada, al menos en los siglos XVI y XVII, por la cometida contra los nuestros por parte del islam. Es cierto, es cierto: el “tú más” no justifica nada. La trata de esclavos negros fue una indignidad tan aborrecible como injustificable. Pero hay una pequeña diferencia: nosotros la reconocemos y deploramos (hoy en día hasta exagerando los zurriagazos). Ellos, en cambio —el mundo musulmán—, no reconoce ni deplora nada. Hay otra diferencia además: cuando nos querían arrebatar a los nuestros, los europeos combatimos todo lo que pudimos al enemigo (y así se produjo la victoria de Lepanto, y así tuvo lugar la expulsión de los moriscos, que colaboraban en las razias). Y cuando capturaban a los blancos, los padres terciarios y mercedarios intentaban rescatarlos. Nada de todo ello existió nunca en África.

Pero pasemos a ver lo que nos cuenta el profesor norteamericano Robert C. Davis.

Los historiadores estadounidenses han estudiado todos los aspectos de la esclavización de los africanos por parte de los blancos, pero han ignorado en gran medida la esclavitud de los blancos por parte de los africanos del Norte. Christian Slaves, Muslim Masters [Esclavos cristianos, amos musulmanes es un libro cuidadosamente documentado y escrito con claridad sobre lo que el profesor Davis denomina “la otra esclavitud”, que floreció durante aproximadamente la misma época que el tráfico transatlántico de esclavos y que devastó a cientos de comunidades costeras europeas. En la mente de los blancos de hoy, la esclavitud no juega en absoluto el papel central que tiene entre los negros. Y, sin embargo, no se trató ni de un problema de corta duración ni de algo carente de importancia. La historia de la esclavitud en el Mediterráneo es, de hecho, tan siniestra como las descripciones más tendenciosas de la esclavitud americana.

Un comercio al por mayor

La costa de Berbería, que se extiende desde Marruecos hasta la actual Libia, fue el hogar de una próspera industria del secuestro de seres humanos desde 1500 hasta aproximadamente 1800. Las principales capitales esclavistas eran Salé (en Marruecos), Túnez, Argel y Trípoli, habiendo sido las armadas europeas demasiado débiles durante la mayor parte de este período para efectuar algo más que una resistencia meramente simbólica.

El tráfico trasatlántico de negros era estrictamente comercial, pero para los árabes los recuerdos de las Cruzadas y la rabia por haber sido expulsados de España en 1492 parecen haber motivado una campaña de secuestro de cristianos que casi parecía una yihad.

“Fue quizás este aguijón de la venganza, frente a los amables regateos en la plaza del mercado, lo que hizo que los traficantes islámicos de esclavos fueran mucho más agresivos y en un principio  mucho más prósperos (por así decirlo) que sus homólogos cristianos”, escribe el profesor Davis.

Durante los siglos XVI y XVII fueron más numerosos los esclavos conducidos al sur a través del Mediterráneo que al oeste a través del Atlántico. Algunos fueron devueltos a sus familias contra pago de un rescate, otros fueron utilizados para realizar trabajos forzados en África del Norte, y los menos afortunados murieron trabajando como esclavos en las galeras.

Lo que más llama la atención de las razias esclavistas contra las poblaciones europeas es su escala y alcance. Los piratas secuestraron a la mayoría de sus esclavos interceptando barcos, pero también organizaron grandes asaltos anfibios que prácticamente dejaron despobladas partes enteras de la costa italiana. Italia fue el país que más sufrió, en parte debido a que Sicilia está a sólo 200 km de Túnez, pero también porque no tenía un gobierno central fuerte que pudiese resistir a la invasión.

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Esclavos irlandeses en la Antillas.

Las grandes razias a menudo no encontraron resistencia

Cuando los piratas saquearon, por ejemplo, Vieste en el sur de Italia en 1554, se hicieron con el alucinante número de 6.000 presos. Los argelinos secuestraron 7.000 esclavos en la bahía de Nápoles en 1544, una incursión que hizo caer tanto el precio de los esclavos que se decía poder “intercambiar a un cristiano por una cebolla”.

España también sufrió ataques a gran escala. Después de una razia en Granada en 1556 que se llevó a 4.000 hombres, mujeres y niños, se decía que “llovían cristianos en Argel”. Y por cada gran razia de este tipo, había docenas más pequeñas.

La aparición de una gran flota podía hacer huir a toda la población al interior, vaciando las zonas costeras.

En 1566, un grupo de 6.000 turcos y corsarios cruzó el Adriático para desembarcar en Francavilla al Mare. Las autoridades no podían hacer nada, y recomendaron la evacuación completa, dejando a los turcos el control de más de 1.300 kilómetros cuadrados de pueblos abandonados hasta Serracapriola.

Cuando aparecían los piratas, la gente a menudo huía de la costa hacia la ciudad más cercana, pero el profesor Davis explica que hacer tal cosa no siempre fue una buena estrategia: “Más de una ciudad de tamaño medio, llena de refugiados, fue incapaz de resistir un ataque frontal de cientos de asaltantes. El capitán de los piratas, que de lo contrario tendría que buscar unas pocas docenas de esclavos a lo largo de las playas y en las colinas, ahora podía encontrar mil o más cautivos convenientemente reunidos en un mismo lugar a los que tomar.”

Los piratas volvían una y otra vez para saquear el mismo territorio. Además de un número mucho mayor de pequeñas incursiones, la costa de Calabria sufrió las siguientes depredaciones graves en menos de diez años: 700 personas capturadas en una sola razia en 1636, 1.000 en 1639 y 4.000 en 1644.

Durante los siglos XVI y XVII, los piratas establecieron bases semipermanentes en las islas de Isquia y Procida, cerca de la desembocadura de la Bahía de Nápoles, elegida por su tráfico comercial.

Al desembarcar, los piratas musulmanes no dejaban de profanar las iglesias. A menudo robaban las campanas, no sólo porque el metal fuese valioso, sino también para silenciar la voz distintiva del cristianismo.

En las pequeñas y más frecuentes incursiones, un pequeño número de barcos operaba furtivamente y se dejaba caer con sigilo sobre los asentamientos costeros en mitad de la noche, con el fin de atrapar a las gentes “mansas y todavía desnudas en la cama”. Esta práctica dio origen al dicho siciliano “pigliato dai turchi” (“tomado por los turcos”), y se emplea cuando se coge a alguien por sorpresa o por estar dormido o distraído.

Las mujeres eran más fáciles de atrapar que los hombres, y las zonas costeras podían perder rápidamente todas las mujeres en edad de tener hijos. Los pescadores tenían miedo de salir, y no se hacían a la mar más que en convoyes. Finalmente, los italianos abandonaron gran parte de sus costas. Como explica el profesor Davis, a finales del siglo XVII, “la península italiana fue saqueada por corsarios berberiscos durante dos siglos o más, y las poblaciones costeras se retiraron en gran medida a pueblos fortificados en las colinas, o a ciudades más grandes como Rimini, abandonando kilómetros de costa, ahora pobladas de vagabundos y filibusteros”.

No fue hasta alrededor de 1700 cuando los italianos estuvieron en condiciones de prevenir las razias, aunque la piratería en los mares pudo continuar sin obstáculos.

La piratería llevó a España y sobre todo a Italia a alejarse del mar y a perder con efectos devastadores sus tradiciones de comercio y navegación: “Por lo menos para España e Italia, el siglo XVII representó un período oscuro en el que las sociedades española e italiana fueron meras sombras de lo que habían sido durante las anteriores épocas doradas”.

Algunos piratas árabes eran avezados navegantes de alta mar, y aterrorizaban a los cristianos hasta una distancia de 1.600 kilometros. Una espectacular razia en Islandia en 1627 dejó cerca de 400 prisioneros.

Existe la creencia de que Inglaterra era una potencia naval formidable desde la época de Francis Drake, pero a lo largo del siglo XVII los piratas árabes operaron libremente en aguas británicas, penetrando incluso en el estuario del Támesis para capturar y asolar las ciudades costeras. En sólo tres años, desde 1606 hasta 1609, la armada británica reconoció haber perdido, por culpa de los corsarios argelinos, no menos de 466 buques mercantes británicos y escoceses. A mediados de la década de 1600, los británicos se dedicaron a un activo tráfico de negros entre ambos lados del Atlántico, pero muchas de las tripulaciones británicas pasaron a ser propiedad de los piratas árabes.

La vida bajo el látigo

Los ataques terrestres podían ser muy exitosos, pero eran más arriesgados que los marítimos. Los navíos eran por lo tanto la principal fuente de esclavos blancos. A diferencia de sus víctimas, los buques piratas tenían dos modos de propulsión: además de las velas, los galeotes. Llevaban muchas banderas diferentes, por lo que cuando navegaban podían enarbolar el pabellón que tuviera más posibilidades de engañar a sus presas.

Un buen barco mercante de gran tamaño podía llevar unos 20 marinos en buen estado de salud, preparados para durar algunos años en galeras. Los pasajeros en cambio para servían obtener un rescate. Los nobles y ricos comerciantes se convirtieron en piezas atractivas, así como los judios, que a menudo podían significar un suculento rescate pagado por sus correligionarios. Los dignatarios del clero también eran valiosos porque el Vaticano solía pagar cualquier precio para arrancarlos de las manos de los infieles.

Cuando llegaban los piratas, a menudo los pasajeros se quitaban sus buenos ropajes y trataban de vestirse tan mal como fuese posible, con la esperanza de que sus captores les restituyeran a sus familias a cambio de un modesto rescate. Este esfuerzo resultaba inútil si los piratas torturaban al capitán para sonsacarle información sobre los pasajeros. También era común hacer que los hombres se desnudaran, para buscar objetos de valor cosidos en la ropa, y ver si los circuncidados judíos no estaban disfrazados de cristianos.

Si los piratas iban cortos de esclavos en galeras, podían poner algunos de sus cautivos a trabajar de inmediato, pero a los presos los colocaban generalmente en la bodega para el viaje de regreso. Iban  apiñados, apenas podían moverse entre la suciedad, el mal olor y los parásitos, y muchos morían antes de llegar a puerto.

A su llegada al norte de África, era tradición que los cristianos recientemente capturados desfilaran por las calles para que la gente pudiera hacer burla de ellos y los niños cubrirlos de basura.

En el mercado de esclavos, los hombres estaban obligados a brincar para demostrar que no eran cojos, y los compradores a menudo querían desnudarlos para ver si estaban sanos, lo cual también permitía evaluar el valor sexual de hombres y mujeres; las concubinas blancas tenían un gran valor, y todas las capitales esclavistas poseían una floreciente red homosexual. Los compradores que esperaban hacer dinero rápido con un gran rescate examinaban los lóbulos de las orejas para encontrar marcas de perforación, lo cual era indicio de riqueza. También era habitual examinar los dientes de un cautivo para ver si podía sobrevivir a un régimen esclavista duro.

El pachá o soberano de la región recibía un cierto porcentaje de los esclavos como forma de impuesto sobre la renta. Estos eran casi siempre hombres, y se convertían en propiedad del gobierno en lugar de ser propiedad privada. A diferencia de los esclavos privados, que por lo general embarcaban con sus amos, aquéllos vivían en bagnos, que es como se llamaba a los almacenes de esclavos del pachá. Era común afeitar la cabeza y la barba de los esclavos públicos como humillación adicional, en un momento en que la cabeza y el vello facial eran una parte importante de la identidad masculina.

La mayoría de estos esclavos públicos pasaban el resto de sus vidas como esclavos en galeras. Resulta difícil imaginar una existencia más miserable. Los hombres eran encadenados tres, cuatro o cinco a cada remo, y sus tobillos quedaban encadenados también juntos. Los remeros nunca dejaban su bancada, y cuando se les permitía dormir, lo hacían en ella. Los esclavos podían empujarse para llegar a hacer sus necesidades en un agujero en el casco, pero a menudo estaban demasiado cansados o desanimados para moverse y descargaban ahí donde estaban sentados. No tenían ninguna protección contra el ardiente sol mediterráneo, y sus amos les despellejaban las espaldas con el instrumento favorito del negrero: el látigo. No había casi ninguna posibilidad de escape o rescate, el trabajo de un galeote era el de matarse a trabajar —sobre todo en las razias para capturar más miserables como él—, siendo arrojados por la borda a la primera señal de enfermedad grave.

Cuando la flota pirata estaba en puerto, los galeotes vivían en el bagno y hacían todo el trabajo sucio, peligroso o agotador que el Pachá les ordenara hacer. Solían cortar y arrastrar piedras, dragar el puerto o encargarse de las labores más penosas. Los esclavos que se encontraban en la flota del sultán ruco ni siquiera tenían esa opción. A menudo estaban en el mar durante meses seguidos y permanecían encadenados a los remos incluso en el puerto. Sus barcos eran prisiones de por vida.

Otros esclavos en la costa bereber tenían un trabajo más variado. A menudo hacían el trabajo agrícola que asociamos a la esclavitud en Estados Unidos, pero los que tenían habilidades eran alquilados por sus dueños. Algunos de éstos simplemente aflojaban a sus esclavos durante la jornada con orden de regresar con una cierta cantidad de dinero por la noche, bajo la amenaza de ser golpeados brutalmente en caso de no hacerlo. Los dueños esperaban normalmente una ganancia de un 20% sobre el precio de compra. Hicieran lo que hiciesen, en Túnez y Trípoli los esclavos llevaban un anillo de hierro alrededor de un tobillo y arrastraban una pesada cadena de entre 11 y 14 kg.

Algunos dueños ponían a sus esclavos blancos a trabajar las tierras muy lejos, donde todavía se enfrentan a otra amenaza: una nueva captura y una nueva esclavitud más en el interior. Estos desgraciados probablemente no verían ya más a otro europeo en el resto de su corta vida.

El profesor Davis señala que no existía ningún obstáculo a la crueldad: “No había fuerza que pudiese proteger al esclavo de la violencia de su amo, no existían leyes locales en contra de la crueldad, ni una opinión pública benevolente, y raramente existía una presión efectiva por parte de los Estados extranjeros”.

Los esclavos blancos no sólo eran mercancías, sino también infieles, y merecían todo el sufrimiento infligido por sus dueños.

El profesor Davis señala que “todos los esclavos que, habiendo vivido en bagnos, sobrevivieron para contar sus experiencias destacaban la crueldad y la violencia endémica ahí practicada”. El castigo favorito era el azotamiento. Un esclavo podía recibir hasta 150 o 200 golpes, lo cual podía dejarlo lisiado. La violencia sistemática convirtió a muchos hombres en autómatas.

Los esclavos cristianos eran a menudo tan abundantes y tan baratos que no había ningún incentivo para cuidarlos. Muchos dueños les hacían trabajar hasta morir y compraban otros para remplazarlos.

Los esclavos públicos también contribuían  a un fondo para mantener a los sacerdotes en el bagno. Era una época muy religiosa, e incluso en las condiciones más terribles los hombres querían tener la oportunidad de confesarse, y, lo más importante, de recibir la extremaunción. Había casi siempre un sacerdote cautivo o dos en los bagnos, pero para estar disponible para sus deberes religiosos, otros esclavos debían contribuir y comprarle su tiempo al Pachá, por lo que a algunos esclavos en las galeras no les quedaba nada para comprar comida o ropa. Sin embargo, durante ciertos períodos, los europeos que vivían libres en las ciudades bereberes contribuían a los gastos de mantenimiento de los sacerdotes de los bagnos.

Para algunos, la esclavitud se convirtió en algo más que soportable. Ciertos oficios, en particular, el de constructor naval, eran tan codiciados que el dueño de un esclavo podía recompensarlo con una villa privada y amantes. Incluso algunos residentes del bagno lograron sacar partido de la hipocresía de la sociedad islámica y mejorar de tal modo su condición. La ley prohibía estrictamente a los musulmanes el comercio de alcohol, pero era más indulgente con los musulmanes que sólo lo consumían. Los esclavos emprendedores establecieron tabernas en los bagnos, y algunos llegaban a tener una buena vida al servicio de los musulmanes bebedores.

Una forma de aligerar la carga de la esclavitud era “tomar el turbante” y convertirse al islam. Esto eximia del servicio en galeras, de los trabajos más penosos y de alguna que otra faena impropia de un hijo del profeta, pero no de ser esclavo. Uno de los trabajos de los sacerdotes de los bagnos era evitar que los hombres desesperados se convirtieran, pero la mayoría de esclavos no parecían necesitar el tal consejo. Los cristianos creían que la conversión podría poner en peligro sus almas, además de requerirse también el desagradable ritual de la circuncisión de los adultos. Muchos esclavos parecían sufrir los horrores de la esclavitud tratándolos como un castigo por sus pecados y como una prueba a su fe. Los dueños les disuadían de la conversión, ya que éstas limitaban el uso de los malos tratos y bajaban el valor de reventa de un esclavo.

Para los esclavos, resultaba imposible escapar. Estaban muy lejos de casa, a menudo eran encadenados, y podían ser identificados de inmediato por sus rasgos europeos. La única esperanza era el rescate. A veces la suerte no tardaba en llegar. Si un grupo de piratas había capturado tantos hombres como para no tener ya espacio bajo el puente, podía hacer una incursión en una ciudad y luego regresar a los pocos días para vender los cautivos a sus familias. Por lo general, ello se hacía a un precio mucho menor que el de alguien que se rescataba desde África del Norte, pero con todo era mucho más de lo que los agricultores se podían permitir. Los agricultores generalmente no tenían liquidez, ni bienes al margen de la casa y la tierra. Un comerciante estaba por lo general preparado para comprarlos a un precio bajo, pero significaba que el cautivo regresaba a una familia completamente arruinada.

La mayoría de los esclavos dependían de La labor caritativa de los trinitarios (orden fundada en Italia en 1193) y de los mercedarios (fundada en España en 1203). Estas órdenes religiosas se establecieron para liberar a los cruzados en poder de los musulmanes, pero pronto cambiaron su trabajo por el de la liberación de los esclavos en poder de los piratas berberiscos, recaudando dinero específicamente para esta labor. A menudo ponían cajas de seguridad fuera de las iglesias con la inscripción “por la recuperación de los pobres esclavos”, y el clero llamaba a los cristianos ricos a dejar dinero. Las dos órdenes se convirtieron en hábiles negociadoras, y por lo general lograron comprar esclavos a mejores precios que los obtenidos por libertadores sin experiencia. Sin embargo, nunca hubo suficiente dinero para liberar a muchos cautivos, y el profesor Davis estima que no más de un 3 o un 4% de los esclavos fueron rescatados en un solo año. Esto significa que la mayoría dejaron sus huesos en las tumbas anónimas de cristianos, fuera de las murallas de la ciudad.

Las órdenes religiosas llevaban cuentas exactas de los resultados obtenidos. En el siglo XVII, los trinitarios españoles, por ejemplo, llevaron a cabo 72 expediciones para el rescate de esclavos, con una media de 220 liberaciones por cada una de dichas expediciones. Era costumbre llevarse con ellos los esclavos liberados y hacerlos caminar por las calles de la ciudad en las grandes celebraciones. Estas procesiones, que tenían una profunda connotación religiosa, se convirtieron en uno de los espectáculos urbanos más característicos de la época. A veces los esclavos marchaban en sus antiguos hábitos de esclavos para enfatizar los tormentos que sufrieron; otras veces llevaban trajes blancos especiales para simbolizar su renacimiento. Según los registros de la época, muchos esclavos liberados no se reinsertaron por completo después de sus vivencias, especialmente si habían pasado muchos años en cautiverio.

¿Cuántos esclavos?

El profesor Davis señala que las numerosas investigaciones efectuadas han logrado que se determine con la mayor precisión posible el número de negros traídos a través del Atlántico, pero no existe ningún esfuerzo similar para determinar la extensión de la esclavitud en el Mediterráneo. No es fácil conseguir cifras fiables. Los árabes no suelen conservar los archivos. Pero a lo largo de sus diez años de investigación, el profesor Davis ha logrado desarrollar un método de estimación.

Por ejemplo, el registro indica que desde 1580 hasta 1680 hubo un promedio de unos 35.000 esclavos en países berberiscos. Contando con la pérdida constante a través de la muerte y del rescate, si la población se mantuvo constante, entonces la tasa de captura de nuevos esclavos por los piratas era igual a la tasa de desgaste. Hay una buena base para la estimación de las tasas de mortalidad. Por ejemplo, sabemos que de los cerca de 400 islandeses capturados en 1627, sólo hubo 70 supervivientes ocho años después. Además de la desnutrición, el hacinamiento, el exceso de trabajo, y los castigos brutales, los esclavos sufrieron epidemias de peste, que por lo general eliminaban entre el 20 y el 30% de los esclavos blancos.

A través de diversas fuentes, el profesor Davis estima que la tasa de mortalidad fue de aproximadamente un 20% al año. Los esclavos no tenían acceso a las mujeres, por lo que la sustitución se realizaba exclusivamente a través de las capturas.

Su conclusión: entre 1530 y 1780 hubo, con casi total seguridad, un millón y tal vez hasta millón y cuarto de cristianos blancos europeos esclavizados por los musulmanes de la costa bereber. Esto supera con creces la cifra generalmente aceptada de 800.000 africanos transportados a las colonias de América del Norte y más tarde a los Estados Unidos.

El profesor Davis explica que, a finales de 1700, se controló mejor este comercio, pero hubo un renacimiento de la trata de esclavos blancos durante el caos de las guerras napoleónicas.

La flota norteamericana no quedó libre de la depredación. Fue sólo en 1815, después de dos guerras contra ellos, que los marinos estadounidenses se libraron de los piratas berberiscos. Estas guerras fueron importantes operaciones para la joven república; una campaña que se recuerda en las estrofas de “a las orillas de Trípoli”, en el himno de la marina. Cuando los franceses tomaron Argel en 1830, todavía había 120 esclavos blancos en el bagno.

¿Por qué hay tan poco interés por la esclavitud del Mediterráneo, mientras que la erudición y la reflexión sobre la esclavitud negra nunca termina? Como explica el profesor Davis, los esclavos blancos con dueños no blancos simplemente no encajan en “la narrativa maestra del imperialismo europeo.” Los patrones de victimización tan queridos por los intelectuales requieren de la maldad del blanco, no del sufrimiento del blanco.

El profesor Davis también señala que la experiencia europea de la esclavitud a gran escala muestra el engaño en que consiste otro tema favorito de la izquierda: que la esclavitud negra fue un paso crucial en la creación de los conceptos europeos de raza y jerarquía racial.

No es así. Desde hace siglos, los propios europeos han vivido con en el miedo del látigo, y un gran número asistieron a procesiones celebradas por el rescate de los esclavos liberados, todos los cuales eran blancos. La esclavitud era un destino más fácilmente imaginable para ellos mismos que para los lejanos africanos.

Concluida la lectura, les invitamos a hacer una pequeña constatación. Vayan a Google, pulsen en “Imágenes” y busquen términos tales como “europeos esclavizados”, “esclavos blancos” o cualquier otra expresión parecida. Verán lo que les sale…

 

 

 

Noam Chomsky, el lobotomizador de masas.

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Noam Chomsky

Los Diez Mandamientos de la Manipulación Mental.

1. La estrategia de la distracción.

El elemento primordial del control social es la estrategia de la distracción que consiste en desviar la atención del público de los problemas importantes y de los cambios decididos por las élites políticas y económicas, mediante la técnica del diluvio o inundación de continuas distracciones y de informaciones insignificantes.
La estrategia de la distracción es igualmente indispensable para impedir al público interesarse por los conocimientos esenciales, en el área de la ciencia, la economía, la psicología, la neurobiología y la cibernética. ”Mantener la Atención del público distraída, lejos de los verdaderos problemas sociales, cautivada por temas sin importancia real. Mantener al público ocupado, ocupado, ocupado, sin ningún tiempo para pensar; de vuelta a granja como
los otros animales (cita del texto ‘Armas silenciosas para guerras tranquilas)”. (Se trata de crear cortinas de humo para distraer la atención del problema principal, cuando alguien señala un problema, el marrano sionista pone el foco en el dedo o en quien señala (falacia Ad Hominem) y no en el problema en si).


2. Crear problemas y después ofrecer soluciones.

Este método también es llamado “problema-reacción-solución”. Se crea un problema, una “situación” prevista para causar cierta reacción en el público, a fin de que éste sea el mandante de las medidas que se desea hacer aceptar. Por ejemplo: dejar que se desenvuelva o se intensifique la violencia urbana, u organizar atentados sangrientos, a fin de que el público sea el demandante de leyes de seguridad y políticas en perjuicio de la libertad. O también: crear una crisis económica para hacer aceptar como un mal necesario el retroceso de los derechos sociales y el desmantelamiento de los servicios públicos. (Ejemplo de esto es la denominada violencia de “género” o violencia “machista”, que es claramente un problema prefabricado ya que los crímenes pasionales son algo consustancial a la relación de pareja, sin embargo se fabrica este problema y se intentan dar soluciones al mismo de lo más bizarras que no hacen mas que empeorarlo)


3. La estrategia de la gradualidad.

Para hacer que se acepte una medida inaceptable, basta aplicarla radualmente, a cuentagotas, por años consecutivos. Es de esa manera que
condiciones socioeconómicas radicalmente nuevas (neoliberalismo) fueron impuestas durante las décadas de 1980 y 1990: Estado mínimo, privatizaciones, precariedad, flexibilidad, desempleo en masa, salarios que ya no aseguran ingresos decentes, tantos cambios que hubieran provocado una revolución si hubiesen sido aplicadas de una sola vez. (Otro ejemplo de esto es la aceptación de la sodomía, esto no ocurre de un día para otro, la aceptación de la sodomía y de la homosexualidad ocurre tras décadas de banalización mediática de la misma, ahora están tratando de hacer lo mismo con la pederastia, dentro de unos años la pederastia también será aceptada).



4. La estrategia de diferir.

Otra manera de hacer aceptar una decisión impopular es la de presentarla como “dolorosa y necesaria”, obteniendo la aceptación pública, en el momento, para una aplicación futura. Es más fácil aceptar un sacrificio futuro que un sacrificio inmediato. Primero, porque el esfuerzo no es empleado inmediatamente. Luego, porque el público, la masa, tiene siempre la tendencia a esperar ingenuamente que “todo irá mejorar mañana” y que el sacrificio exigido podrá ser evitado. Esto da más tiempo al público para
acostumbrarse a la idea del cambio y de aceptarla con resignación cuando llegue el momento. (Esto es lo que hizo Bush para justificar la guerra de Iraq, presentarlo como un sacrificio imprescindible para evitar futuros atentados en EEUU).


5. Dirigirse al público como criaturas de poca edad.

La mayoría de la publicidad dirigida al gran público utiliza discurso, argumentos
, personajes y entonación particularmente infantiles, muchas veces próximos a la debilidad, como si el espectador fuese una criatura de poca edad o un deficiente mental. Cuanto más se intente buscar engañar al espectador, más
se tiende a adoptar un tono infantilizante. Por qué? “Si uno se dirige a una persona como si ella tuviese la edad de 12 años o menos, entonces, en razón de la sugestionabilidad, ella tenderá, con cierta probabilidad, a una respuesta o reacción también desprovista de un sentido crítico como la de una persona de 12 años o menos de edad (ver “Armas silenciosas para guerras tranquilas”)”.


6. Utilizar el aspecto emocional mucho más que la reflexión.

Hacer uso del aspecto emocional es una técnica clásica para causar un corto circuito en el análisis racional, y finalmente al sentido critico de los individuos. Por otra parte, la utilización del registro emocional permite abrir la puerta de acceso al inconsciente para implantar o injertar ideas, deseos, miedos y temores, compulsiones, o inducir comportamientos… (El marrano sionista que controla los medios de comunicación sabe que despertando el instinto más reptiliano la gente se volverá irracional, los atentados de falsa bandera como los del 11-S que provocan cambios de conducta irracionales o cambios de posición inmediatos respecto a alguna cuestión son un claro ejemplo de esto).


7. Mantener al público en la ignorancia y la mediocridad.

Hacer que el público sea incapaz de comprender las tecnologías y lo
s métodos utilizados para su control y su esclavitud. “La calidad de la educación dada a las clases sociales inferiores debe ser la más pobre y mediocre posible, de forma que la distancia de la ignorancia que planea entre las clases inferiores y las clases sociales superiores sea y permanezca imposible de alcanzar para las clases inferiores (ver ‘Armas silenciosas para guerras tranquilas)”. (Cuanto más ignorante se vuelva la borregada mas fácil será pastorearla, esto es lo que hace el marrano sionista, crer una masa de bastardos sin ningún tipo de identidad, ni racial, ni social, ni nacional, ni siquiera sexual, así será más facil pastorear a la borregada).


8. Estimular al público a ser complaciente con la mediocridad.

Promover al público a creer que es moda el hecho de ser estúpido, vulgar e inculto… (Hoy en día han coneguido que Belén Esteban sea el modelo a seguir, es el triunfo de la mediocridad).



9. Reforzar la autoculpabilidad.

Hacer creer al individuo que es solamente él el culpable por su propia desgracia, por causa de la insuficiencia de su inteligencia, de sus apacidades,
o de sus esfuerzos. Así, en lugar de rebelarse contra el sistema económico, el individuo se auto desvalida y se culpa, lo que genera un estado depresivo, uno de cuyos efectos es la inhibición de su acción. Y, sin acción, no hay revolución! (El racismo endófobo inducido en gran parte de la población es el máximo exponente de esta estrategia de ajilipollamiento).


10. Conocer a los individuos mejor de lo que ellos mismos se conocen.

En el transcurso de los últimos 50 años, los avances acelerados de la ciencia han generado una creciente brecha entre los conocimientos del público y
aquellos poseídos y utilizados por las élites dominantes. Gracias a la biología, la neurobiología y la psicología aplicada, el “sistema” ha disfrutado de un conocimiento avanzado del ser humano, tanto de forma física como
psicológicamente. El sistema ha conseguido conocer mejor al individuo común de lo que él se conoce a sí mismo. Esto significa que, en la mayoría de los casos, el sistema ejerce un control mayor y un gran poder sobre los individuos, mayor que el de los individuos sobre sí mismo. (Cada campaña de intoxicación mediática tiene su público “target”, los laboratorios sociológicos del N.R-78 saben mucho de esto. Cuando los laboratorios sociológicos del N.R-78 crearon a potemos para canalizar el descontento de la borregada sabían cual era su público target, el perroflauta de entre 18 y 30 años, de la misma manera que cuando crearon a Cs también sabían cual era su público target, el pijoprogre de 25-40 años).

Todo encaja como piezas de un puzzle.

Holodomor, ese desconocido.

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Una víctima del Holodomor.

En 1990, exactamente cincuenta años después de los hechos, Mijaíl Gorbachov admitió oficialmente que la NKVD había asesinado en 1940 a los miles de polacos enterrados en las fosas de Katyn, así como en las de Mednoye y Piatykhatky. Y dos años después Borís Yeltsin entregó al presidente polaco Lech Walesa los documentos firmados por Beria y Stalin en los que ordenaron aquella masacre.
Por el camino habían quedado ocultaciones de los gobiernos aliados para no entorpecer el esfuerzo de guerra contra Hitler, acusaciones falsas a los nazis en el juicio de Nuremberg y, sobre todo, confesiones arrancadas mediante tortura y varios oficiales alemanes ahorcados por un crimen que no cometieron.
Una minucia si se compara con el genocidio cometido por Stalin, en tiempo de paz y contra su propio pueblo, para meter en vereda a unos ucranianos que no mostraron todo el entusiasmo que hubieran debido ante el proceso de colectivización. Entre 1932 y 1933 murieron de hambre planificada por el Estado alrededor de tres millones de personas en lo que posteriormente sería bautizado como Holodomor (“matar de hambre” en ucraniano), uno de los episodios más espantosos de toda la historia de la Humanidad y que, sin embargo, casi nadie conoce. Y podríamos continuar con el horror del gulag soviético, con las decenas de millones de muertos a manos de Mao o Pol Pot y con mil y una maravillas más de la ideología política ganadora de la medalla de oro en producción de cadáveres. Pero todo esto no son más que unas breves notas al pie en una historia de los crímenes políticos casi monopolizada por los de los regímenes antagonistas del comunismo, sobre todo durante la Segunda Guerra Mundial.
El eximio historiador francés Emmanuel Le Roy Ladurie, antiguo militante de los partidos comunista y socialista, resumió así este curioso desequilibrio:

Existe una amnesia hacia el pasado del comunismo, mientras que sobre el nazismo y sus secuelas, tanto las reales como las supuestas, lo que domina es la hipermnesia.

¿Cuáles son las causas de este desequilibrio? Le Roy Ladurie señaló que mientras que los campos nazis fueron fotografiados y publicitados por los vencedores de 1945, ningún ejército extranjero llegó a derribar y filmar el gulag soviético. A ello habría que añadir que los crímenes nazis fueron condenados con efectos universales y perdurables en el Juicio de Nuremberg, mientras que los de sus victoriosos enemigos fueron olvidados o al menos justificados. Finalmente, del mismo modo que las películas de John Wayne han hecho más por la consolidación de la nación estadounidense que todos los artículos de su Constitución, Hollywood lleva setenta años sacando jugo a la victoria sobre el nazismo, mientras que Katyn y el Holodomor no han tenido ni un Gerald Green que los novele ni un Stanley Kramer que los juzge ni un Steven Spielberg que los eleve a la cima del Oscar.
Por todos estos motivos el totalitarismo fascista, que cometió el insuperable error de perder la guerra, ha sido condenado a la ignominia eterna mientras que el totalitarismo socialista, que tuvo la suerte de estar en el bando vencedor, sigue gozando de una respetabilidad inmerecida. Y no sólo por sus enormes crímenes, sino también por tratarse de unos regímenes que tuvieron que levantar un muro, no para defenderse de los enemigos exteriores, sino para impedir que el paraíso proletario se les vaciara; y que, finalmente, acabaron derrumbándose por su propia ineficacia e injusticia.
A pesar de todo ello, los últimos restos del naufragio socialista, la estrábica China capitocomunista, la alucinante Corea, la paupérrima Cuba y la esperpéntica Venezuela, siguen cautivando la imaginación de millones de pijos occidentales, españoles sobre todo, de ignorancia sólo superada por su irresponsabilidad.

Lo trágico de este inconmensurable disparate es que la gran mayoría de incautos sólo acabarán dándose cuenta de su error cuando ya no haya curación para los males causados.. J. Lainz 

 

Las mentiras sobre el “holocausto” de Joseph Hirten.

 

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Joseph Hirt narrando una de sus falsas historias sobre los campos de conctrentación de Auschwitz , mientras unos adolescentes angustiados le escuchan sin sospechar que se trata de una patraña.

Durante varios años Joseph Hirt ha ofrecido discursos sobre sus experiencias como prisionero en Auschwitz durante la Segunda Guerra Mundial. Este estadounidense de 86 años había llegado al corazón de muchas personas con sus terribles historias, incluyendo el vuelo de su familia judía de Polonia a Belgrado.

Este sábado se ha descubierto que todo era una farsa. Hirt, harto de mentiras, se ha sincerado con una carta a un periódico local. “Hoy escribo para pedir disculpas públicamente por los daños causados a cualquier persona a causa de las falsas descripciones de mi vida en Auschwitz. Yo no era un prisionero de allí ni tenía la intención de eclipsar los hechos que realmente sucedieron. Estaba equivocado y pido perdón “, ha explicado.

El falso prisionero ha insistido en que su intención era “hacer todo lo posible para evitar la pérdida de la verdad sobre la vida y la muerte en Auschwitz. Me inventé mi versión, basándola en hechos verídicos de otras personas. Yo no era un prisionero en Auschwitz. No tenía la intención de eclipsar los hechos que realmente sucedieron allí”

Una de las anécdotas que le hicieron conocido fue la de su supuesta amistad con Eleanor Roosevelt y Jesse Owens. Hirt aseguró en un prólogo extraordinario de su libro que vio a Hitler dar la espalda a la estrella de atletismo durante los Juegos Olímpicos de 1936 en Berlín.

En su carta Hirt ha dicho que está “muy sorprendido de ver que Auschwitz se ha convertido en un destino turístico limpio y pulido, donde los visitantes se ríen y bromean sobre la propaganda”.“Esta flagrante negación y la ignorancia de la verdad son precisamente las que me hicieron hacer lo que hice” ha reconocido, pero “no quería mancillar la verdad que estaba tratando de compartir”.

Nota de esta administración: Ved que la noticia tiene una intención malvada y oculta y se trata de que con un mentiroso que hace ver que se disculpa, se pretende pese a todo reafirmar como verídicas las mentiras de Auschwitz.

Dice: “Soy un mentiroso, pero mis mentiras no encumbran los horrores de Auschwitz” (o sea ‘pero las mentiras de Auschwitz son verdad’).
Se intenta con un mentiroso reafirmar la mentira del “holocausto”, esto se hace a través de la prensa y con lenguaje engañoso muy útil para convencer a los ignorantes: el 99,99%.

 

Inmigración, excusas y mentiras.

Supporters of anti-immigration right-wing movement PEGIDA protest in Cologne

Simpatizantes del PEGIDA (Patriotic Europeans Against the Islamisation of the West) portando banderas patriotas durante una manifestación anti-islamista en Colonia el 9 de enero de 2016.

Una de las excusas más oídas para tratar de justificar la inmigración masiva que padecemos en España es la del “que vienen a trabajar pues en sus países de origen no hay empleo”. ¡Gran falsedad!. Vienen única y exclusivamente buscando el nivel de vida que los españoles, tras generaciones de sacrificios y con nuestros impuestos, hemos conseguido.

                                            Cifras, cifras. Números cantan.

España: 22% de paro. Rumania: 6,5%. Bolivia: 4%. Ecuador: 4,6%. Paraguay: 5,5. Ejemplos claros: Pese a estas cifras estadísticas hay en España, UN  MILLON de rumanos, 200.000 bolivianos, 400.000 ecuatorianos y 100.000 paraguayos. Que no se van pese a estar, muchísimos de ellos, en desempleo desde hace años, si es que alguna vez llegaron a trabajar legalmente.

Cobrando el paro, los diversos subsidios de ayuda, la sanidad pagada por los españoles, la educación igual; recibiendo alimentos y subsidios para la vivienda de las diversas “onejetas”, profesionales de la ayuda a los inmigrantes; se vive muy bien. Mucho mejor que en sus respectivos países trabajando y teniendo que pagar de su bolsillo la sanidad y la educación.

Cuando un inmigrante vive mejor, sin trabajar, en España que en su propio país, quiere decir que algo está muy mal hecho, por parte de las diversas administraciones españolas.

Esto lo debería saber el pensionista con la pensión congelada en un bochornoso 0,25%; el obrero explotado, la camarera aún más explotada. Puede que al banquero, al médico progre o al juez de “Jueces para la democracia”, no les importe pagar por estos parásitos venidos de lejos; pero a los primeros, a los que sobreviven con pensiones o salarios mínimos, sí que le importaría y mucho conocer estos datos. Por ello los medios de desinformación, especialmente los radiofónicos y televisivos se empeñan en ocultar el timo, la estafa que supone la inmigración invasiva en España. El disparate que resulta mantener millones de inactivos, sin visos de actividad futura. Si estas verdades se conocieran, como ocurre en Francia, muchos de los que hoy votan los delirios “buenistas” de “PODEMOS”, votarían a una derecha identitaria, patriótica y, ¡por supuesto!, contraria a la plaga inmigrante.

De la inmigración africana – moros y negros – no se aportan cifras, pues esta admitido, y es sabido que estos han venido a todo menos a trabajar legalmente

Pues ya se vé parece ser que ni a los obreros ni jubilados ni parados españoles , les preocúpa esa invasión , pues siguen votando a los que son partidarios de ella ,pero al parecer , tampoco les importa a los banqueros , médicos jueces…que en teoría serian los votantes del pp., pues todos estos  son tan cretinos , que se creen que a ellos no les van a llegar los problemas , como son la delincuencia , las enfermedades con el deterioro de la sanidad , o que les vayan rodeando sus viviendas con gente de mal vivir .En cuanto a los ¿refugiados?, ¿cómo puede decirse que son refugiados, si la intención es quedarse aquí para siempre? Siria era un país prospero y sin problemas, pero los islamistas, la están destruyendo, y digo yo que porque esos “refugiados “no se quedan allí defendiendo su nación según sea su ideología y a continuación ayudar a levantarlo ya que lo están dejando arrasado. ¿Qué hacen la ONU y los burócratas de Bruselas aparte de cobrar buenos sueldos, que permitieron la guerra, y la continuación que  ya dura 5 años ? Pues yo mismo me voy a contestar, y es vendiéndonos el falso  buenísimo y el humanitarismo traernos los problemas.

Jesús Lainz

Brexit, reflexiones rápidas.

 

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Sin duda el resultado tiene elementos positivos, como el hecho de que la votación tenga como lectura el rechazo a los euro-tecnócratas de Bruselas y a la política de acogida de refugiados adoptada por Angela Merkel, y sobre todo contra las negociaciones para la entrada de Turquía en la UE y la libre circulación de los 80 millones de trucos por la Unión Europa, en este sentido la conclusión es clara: la entrada de Turquía significaría el fin de la Unión Europea, nadie puede permitir que eso ocurra.

INDEPENDENCIA Y SOBERANÍA.

Sin embargo, si observamos la realidad con algo más de frialdad veremos que las cosas son de otro modo.

Es curioso que se hable del “independencia” de Reino Unido respecto a los poderes fuertes y anti-democráticos cuando la City –uno de los mayores centros especulativos mundiales- seguirá rigiendo –ahora más que nunca- el destino de Inglaterra. No es de extrañar que personajes como Soros hayan apostado por el “brexit”, la City ha jugado la carta de la Commonwealth, y de la insularidad británica alejada de la influencia alemana y de la competencia de Fráncfort como centro bursátil de la UE. Recordemos –para los desmemoriados- que Farage, el líder del UKIP, es un miembro de la City.

De hecho Inglaterra nunca ha estado totalmente dentro dela UE, y  ahora parece que tampoco estará totalmente fuera.

Hay que destacar que Escocia e Irlanda del Norte han votado masivamente por quedarse en la UE (62% y 54% respectivamente) es curioso que hoy se hable del día de la “independencia de Reino Unido” con la perspectiva de la separación de Irlanda del Norte y Escocia, donde ya se habla no sólo de quedarse en la UE sino de adoptar la € como moneda.  Victoria pírrica del Reino Unido.

INMIGRACIÓN

Se ha dicho que el resultado del referéndum se debe en gran parte al rechazo de la inmigración masiva por parte de los británicos –lo que es un buen síntoma-  sí, pero…

-El impacto numérico de la llegada de  refugiados en Reino Unido es muy bajo, no es ése el problema.

-Lo que se limitará en la inmigración de los países de la UE, que afectará a la inmigración que es más asimilable en Reino Unido.

-Nada cambiará sobre la inmigración que realmente está destrozando al Reino Unido, la que proviene de sus antiguas colonias extra-europeas. Es más es posible que inmigrantes europeos sean expulsados del Reino Unido y que para sustituirlos…lleguen más inmigrantes afro-asiáticos de sus antiguas colonias.

REFERENDUMS O EUROPA-POTENCIA.

Éste es el tema clave. La salida de Reino Unido es positiva si eso sirve para que se vaya el caballo de Troya americano del UE, y ésta se puede construir reforzando el eje continental: si no es un desastre.

Si el “brexit” sirve ahora para ir celebrando referéndums en el resto de países, Europa volverá a una situación pre-política y potencialmente intra-conflictiva, en un mundo en el que geopolíticamente sólo tienen poder real (es decir SOBERANÍA real) los grandes espacios continentales.

Reino Unido, aún tiene ciertas posibilidades de poder ser un agente política fuera de la UE; el resto de países no: una Francia que vuelva al franco caerá en la más brutal crisis económica, Los Países Bajos viven de ser la sede fiscal de empresas europeas, por no hablar de Italia, que también empieza a pedir un referéndum para salirse de la UE, ¿alguien quiere imaginarse por un momento el futuro de una Italia con la lira y fuera de la UE? (De España o de Cataluña, ya ni hablamos): es el discurso de la impotencia

Que el referéndum, británico sirva para reflexionar sobre cómo construir una Europa potencia real, no para dar vida a discursos anti-históricos, anti-realistas y potencialmente ruinosos para Europa.

Enric Ravello