Holodomor, ese desconocido.

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Una víctima del Holodomor.

En 1990, exactamente cincuenta años después de los hechos, Mijaíl Gorbachov admitió oficialmente que la NKVD había asesinado en 1940 a los miles de polacos enterrados en las fosas de Katyn, así como en las de Mednoye y Piatykhatky. Y dos años después Borís Yeltsin entregó al presidente polaco Lech Walesa los documentos firmados por Beria y Stalin en los que ordenaron aquella masacre.
Por el camino habían quedado ocultaciones de los gobiernos aliados para no entorpecer el esfuerzo de guerra contra Hitler, acusaciones falsas a los nazis en el juicio de Nuremberg y, sobre todo, confesiones arrancadas mediante tortura y varios oficiales alemanes ahorcados por un crimen que no cometieron.
Una minucia si se compara con el genocidio cometido por Stalin, en tiempo de paz y contra su propio pueblo, para meter en vereda a unos ucranianos que no mostraron todo el entusiasmo que hubieran debido ante el proceso de colectivización. Entre 1932 y 1933 murieron de hambre planificada por el Estado alrededor de tres millones de personas en lo que posteriormente sería bautizado como Holodomor (“matar de hambre” en ucraniano), uno de los episodios más espantosos de toda la historia de la Humanidad y que, sin embargo, casi nadie conoce. Y podríamos continuar con el horror del gulag soviético, con las decenas de millones de muertos a manos de Mao o Pol Pot y con mil y una maravillas más de la ideología política ganadora de la medalla de oro en producción de cadáveres. Pero todo esto no son más que unas breves notas al pie en una historia de los crímenes políticos casi monopolizada por los de los regímenes antagonistas del comunismo, sobre todo durante la Segunda Guerra Mundial.
El eximio historiador francés Emmanuel Le Roy Ladurie, antiguo militante de los partidos comunista y socialista, resumió así este curioso desequilibrio:

Existe una amnesia hacia el pasado del comunismo, mientras que sobre el nazismo y sus secuelas, tanto las reales como las supuestas, lo que domina es la hipermnesia.

¿Cuáles son las causas de este desequilibrio? Le Roy Ladurie señaló que mientras que los campos nazis fueron fotografiados y publicitados por los vencedores de 1945, ningún ejército extranjero llegó a derribar y filmar el gulag soviético. A ello habría que añadir que los crímenes nazis fueron condenados con efectos universales y perdurables en el Juicio de Nuremberg, mientras que los de sus victoriosos enemigos fueron olvidados o al menos justificados. Finalmente, del mismo modo que las películas de John Wayne han hecho más por la consolidación de la nación estadounidense que todos los artículos de su Constitución, Hollywood lleva setenta años sacando jugo a la victoria sobre el nazismo, mientras que Katyn y el Holodomor no han tenido ni un Gerald Green que los novele ni un Stanley Kramer que los juzge ni un Steven Spielberg que los eleve a la cima del Oscar.
Por todos estos motivos el totalitarismo fascista, que cometió el insuperable error de perder la guerra, ha sido condenado a la ignominia eterna mientras que el totalitarismo socialista, que tuvo la suerte de estar en el bando vencedor, sigue gozando de una respetabilidad inmerecida. Y no sólo por sus enormes crímenes, sino también por tratarse de unos regímenes que tuvieron que levantar un muro, no para defenderse de los enemigos exteriores, sino para impedir que el paraíso proletario se les vaciara; y que, finalmente, acabaron derrumbándose por su propia ineficacia e injusticia.
A pesar de todo ello, los últimos restos del naufragio socialista, la estrábica China capitocomunista, la alucinante Corea, la paupérrima Cuba y la esperpéntica Venezuela, siguen cautivando la imaginación de millones de pijos occidentales, españoles sobre todo, de ignorancia sólo superada por su irresponsabilidad.

Lo trágico de este inconmensurable disparate es que la gran mayoría de incautos sólo acabarán dándose cuenta de su error cuando ya no haya curación para los males causados.. J. Lainz 

 

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Las mentiras sobre el “holocausto” de Joseph Hirten.

 

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Joseph Hirt narrando una de sus falsas historias sobre los campos de conctrentación de Auschwitz , mientras unos adolescentes angustiados le escuchan sin sospechar que se trata de una patraña.

Durante varios años Joseph Hirt ha ofrecido discursos sobre sus experiencias como prisionero en Auschwitz durante la Segunda Guerra Mundial. Este estadounidense de 86 años había llegado al corazón de muchas personas con sus terribles historias, incluyendo el vuelo de su familia judía de Polonia a Belgrado.

Este sábado se ha descubierto que todo era una farsa. Hirt, harto de mentiras, se ha sincerado con una carta a un periódico local. “Hoy escribo para pedir disculpas públicamente por los daños causados a cualquier persona a causa de las falsas descripciones de mi vida en Auschwitz. Yo no era un prisionero de allí ni tenía la intención de eclipsar los hechos que realmente sucedieron. Estaba equivocado y pido perdón “, ha explicado.

El falso prisionero ha insistido en que su intención era “hacer todo lo posible para evitar la pérdida de la verdad sobre la vida y la muerte en Auschwitz. Me inventé mi versión, basándola en hechos verídicos de otras personas. Yo no era un prisionero en Auschwitz. No tenía la intención de eclipsar los hechos que realmente sucedieron allí”

Una de las anécdotas que le hicieron conocido fue la de su supuesta amistad con Eleanor Roosevelt y Jesse Owens. Hirt aseguró en un prólogo extraordinario de su libro que vio a Hitler dar la espalda a la estrella de atletismo durante los Juegos Olímpicos de 1936 en Berlín.

En su carta Hirt ha dicho que está “muy sorprendido de ver que Auschwitz se ha convertido en un destino turístico limpio y pulido, donde los visitantes se ríen y bromean sobre la propaganda”.“Esta flagrante negación y la ignorancia de la verdad son precisamente las que me hicieron hacer lo que hice” ha reconocido, pero “no quería mancillar la verdad que estaba tratando de compartir”.

Nota de esta administración: Ved que la noticia tiene una intención malvada y oculta y se trata de que con un mentiroso que hace ver que se disculpa, se pretende pese a todo reafirmar como verídicas las mentiras de Auschwitz.

Dice: “Soy un mentiroso, pero mis mentiras no encumbran los horrores de Auschwitz” (o sea ‘pero las mentiras de Auschwitz son verdad’).
Se intenta con un mentiroso reafirmar la mentira del “holocausto”, esto se hace a través de la prensa y con lenguaje engañoso muy útil para convencer a los ignorantes: el 99,99%.

 

Inmigración, excusas y mentiras.

Supporters of anti-immigration right-wing movement PEGIDA protest in Cologne

Simpatizantes del PEGIDA (Patriotic Europeans Against the Islamisation of the West) portando banderas patriotas durante una manifestación anti-islamista en Colonia el 9 de enero de 2016.

Una de las excusas más oídas para tratar de justificar la inmigración masiva que padecemos en España es la del “que vienen a trabajar pues en sus países de origen no hay empleo”. ¡Gran falsedad!. Vienen única y exclusivamente buscando el nivel de vida que los españoles, tras generaciones de sacrificios y con nuestros impuestos, hemos conseguido.

                                            Cifras, cifras. Números cantan.

España: 22% de paro. Rumania: 6,5%. Bolivia: 4%. Ecuador: 4,6%. Paraguay: 5,5. Ejemplos claros: Pese a estas cifras estadísticas hay en España, UN  MILLON de rumanos, 200.000 bolivianos, 400.000 ecuatorianos y 100.000 paraguayos. Que no se van pese a estar, muchísimos de ellos, en desempleo desde hace años, si es que alguna vez llegaron a trabajar legalmente.

Cobrando el paro, los diversos subsidios de ayuda, la sanidad pagada por los españoles, la educación igual; recibiendo alimentos y subsidios para la vivienda de las diversas “onejetas”, profesionales de la ayuda a los inmigrantes; se vive muy bien. Mucho mejor que en sus respectivos países trabajando y teniendo que pagar de su bolsillo la sanidad y la educación.

Cuando un inmigrante vive mejor, sin trabajar, en España que en su propio país, quiere decir que algo está muy mal hecho, por parte de las diversas administraciones españolas.

Esto lo debería saber el pensionista con la pensión congelada en un bochornoso 0,25%; el obrero explotado, la camarera aún más explotada. Puede que al banquero, al médico progre o al juez de “Jueces para la democracia”, no les importe pagar por estos parásitos venidos de lejos; pero a los primeros, a los que sobreviven con pensiones o salarios mínimos, sí que le importaría y mucho conocer estos datos. Por ello los medios de desinformación, especialmente los radiofónicos y televisivos se empeñan en ocultar el timo, la estafa que supone la inmigración invasiva en España. El disparate que resulta mantener millones de inactivos, sin visos de actividad futura. Si estas verdades se conocieran, como ocurre en Francia, muchos de los que hoy votan los delirios “buenistas” de “PODEMOS”, votarían a una derecha identitaria, patriótica y, ¡por supuesto!, contraria a la plaga inmigrante.

De la inmigración africana – moros y negros – no se aportan cifras, pues esta admitido, y es sabido que estos han venido a todo menos a trabajar legalmente

Pues ya se vé parece ser que ni a los obreros ni jubilados ni parados españoles , les preocúpa esa invasión , pues siguen votando a los que son partidarios de ella ,pero al parecer , tampoco les importa a los banqueros , médicos jueces…que en teoría serian los votantes del pp., pues todos estos  son tan cretinos , que se creen que a ellos no les van a llegar los problemas , como son la delincuencia , las enfermedades con el deterioro de la sanidad , o que les vayan rodeando sus viviendas con gente de mal vivir .En cuanto a los ¿refugiados?, ¿cómo puede decirse que son refugiados, si la intención es quedarse aquí para siempre? Siria era un país prospero y sin problemas, pero los islamistas, la están destruyendo, y digo yo que porque esos “refugiados “no se quedan allí defendiendo su nación según sea su ideología y a continuación ayudar a levantarlo ya que lo están dejando arrasado. ¿Qué hacen la ONU y los burócratas de Bruselas aparte de cobrar buenos sueldos, que permitieron la guerra, y la continuación que  ya dura 5 años ? Pues yo mismo me voy a contestar, y es vendiéndonos el falso  buenísimo y el humanitarismo traernos los problemas.

Jesús Lainz