El atropellador y el picoleto.

guardia-civil

Siete años ha empleado la lentísima Justicia española en decidir si un guardia que, con todos los motivos del mundo, se carga a un malo en acto de servicio es culpable o inocente

Una mañana, en Madrid y hace ya varios años, presencié una escena a la que creo haberme ya referido en otra ocasión, en esta misma página: un fulano con muy mala pinta, evidentemente empastillado hasta las trancas, amenazaba a los transeúntes con un cuchillo de notables dimensiones. Mariconas, decía. Que voy a daros a tós, mariconas. Frente a él había dos policías nacionales de uniforme, fusta en mano, intimidándolo, dicho sea en lenguaje administrativo, a deponer su actitud. Pero el otro no sólo no la deponía, sino que insultaba a los policías y a los transeúntes y amagaba dar tajos con el cuchillo. Mariconas, etcétera.
Los maderos se miraban entre ellos, como diciendo qué carajo hacemos, colega, y ninguno se decidía a meterle en el cuerpo a aquel pájaro un balazo que lo dejara seco. Sabían la ruina que les caería encima como apretaran el gatillo. Y claro. Consciente del asunto pese al colocón que llevaba, el fulano del baldeo, tras amenazar un poquito más, salió corriendo de pronto como un cohete, seguro de que nadie lo iba a parar en serio. Los dos policías corrieron detrás, desaparecieron los tres de mi vista, y no sé en qué acabó la cosa, pues al día siguiente no leí nada en los periódicos. Supongo que no lo pillaron. O sí, cualquiera sabe. Pero recuerdo muy bien lo que me quedé pensando: para nada quisiera estar en la piel de esos dos pringados. De esos dos policías.
Me acordé ayer de eso, varios años después, al enterarme de que el Tribunal Supremo acaba de absolver a un guardia civil que en 2009 –estamos en 2016– mató de tres disparos, al término de una accidentada peripecia automovilística, a un fulano al que él y sus colegas picoletos habían estado persiguiendo a toda leche, con los pirulos azules destellando y las sirenas haciendo pi-porque, pi-porque, por las provincias de Ávila, Toledo y Madrid, después de que el pavo se saltara un control policial y provocase varios accidentes en su fuga, y para acabar la fiesta intentara rematar en el suelo, atropellándolo por segunda vez, a un agente que estaba herido. Cosa que impidió el compañero del atropellado, soltándole cuatro tiros al malo, de los que tres hicieron blanco y se lo llevaron directamente al otro barrio.
Siete años, oigan. Se dice pronto. Ante ese caso clarísimo, probado con todas las de la ley, o sea, que dio matarile a un elemento peligroso en defensa de la vida de un compañero, el picoleto de los tiros ha estado judicialmente empapelado durante siete años, nada menos. Los cuatro primeros como imputado, lo que significa que durante ese tiempo su vida profesional estuvo estancada, sin posibilidad de ascensos ni recompensas. Luego, el calvario de recursos, contrarrecursos y citas judiciales, que le costaron un año y medio de baja por depresión, y el resto de zozobras, abogados, informes periciales y puñetas administrativas durante las que jueces de diversas instancias, hasta llegar al Supremo, anduvieron dilucidando si impedir que atropellen por segunda vez a un guardia civil es legítima defensa o agresión fascista, si los disparos se hicieron desde tal o cual distancia, si el vehículo tenía metida la primera o la segunda marcha, o si –lo que convertiría el acto de liquidar al malo en descarado abuso policial- éste había sido diagnosticado con anterioridad de trastorno bipolar, y en el momento de la persecución y el atropello sufría un lamentable brote psicótico. La criatura.
Siete años, insisto, ha empleado la lentísima Justicia española en decidir si un guardia que con todos los motivos del mundo se carga a un malo en acto de servicio es culpable o inocente. Siete años pendiente de un hilo, de zozobra y ruina, durante los que al agente en cuestión se le ha reventado la carrera y parte de la vida por utilizar –con óptima puntería, por cierto, detalle que no ha elogiado nadie– la pistola reglamentaria que el Estado le confió para que defendiera a los ciudadanos y a sí mismo en el desempeño de sus funciones. Y por ahí seguimos, incapaces de apreciar lo obvio: que del mismo modo que quien se extralimita de gatillo o de placa debe sentir encima todo el peso de la ley, a quien cumple su deber no se le puede maltratar de esa manera. Porque así, cada vez más, nos arriesgamos a que frente al fulano del cuchillo, ante el atropellador, ante el malo que siempre estará ahí, beneficiándose de nuestros derechos y libertades, pero también de nuestra estupidez y nuestra demagogia, el guardia al que le toque, aunque sea honrado y valiente, deje la Epistola en la funda, mire hacia otro lado y piense: «Anda y que os proteja vuestra puta madre».
ARTURO PÉREZ-REVERTE
Anuncios

No existe el matrimonio homosexual.

boda-gay

UNANIMIDAD

EXCELENTE, INESPERADA, BUENÍSIMA E IMPORTANTIÍSIMA SENTENCIA DEL TRIBUNAL DE DERECHOS HUMANOS DE ESTRASBURGO

El viernes 15 de julio

ESTRASBURGO, FRANCIA. – Por unanimidad, el tribunal de Derechos Humanos más importante del mundo estableció textualmente que “no existe el derecho al matrimonio homosexual”.
Los 47 jueces, de los 47 países del Consejo de Europa, que integran el pleno del Tribunal de Estrasburgo (el tribunal de Derechos Humanos más importante del mundo), han dictado una sentencia de enorme relevancia, la cual fue y es sorprendentemente silenciada por el progresismo informativo y su zona de influencia.

En efecto, por unanimidad, todos los 47 jueces, han aprobado la sentencia que establece textualmente que “no existe el derecho al matrimonio homosexual”.

El dictamen fue fundado en un sinfín de considerandos filosóficos y antropológicos basado en el orden natural, el sentido común, informes científicos y por supuesto, en el derecho positivo. Dentro de esto último fundamentalmente la sentencia se basó en el artículo Nº. 12 del Convenio Europeo de Derechos Humanos. Dicho artículo equivale a los artículos de los tratados sobre derechos humanos, tal el caso del 17º del Pacto de San José y al Nº. 23 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos.
En la histórica y nada difundida resolución, también ha dicho el Tribunal que la noción de familia no sólo contempla “el concepto tradicional del matrimonio, a saber, la unión de un hombre y de una mujer” sino que no se debe imponer a los gobiernos la “obligación de abrir el matrimonio a las personas de mismo sexo”.
En cuanto al principio de no discriminación, el Tribunal también añadió que no hay tal discriminación dado que “los Estados son libres de reservar el matrimonio únicamente a parejas heterosexuales”.

Alemania: epidemia de violaciones por parte de los “refugiados”

maxresdefault

Durante el pasado mes de julio, cientos de mujeres y niñas alemanas fueron agredidas sexualmente por migrantes o “refugiados”. La víctima más joven tenía 9 años; la mayor, 79.

La violencia sexual ha alcanzado en Alemania unas proporciones epidémicas desde que la canciller, Angela Merkel, permitió la entrada en el país de más de un millón de inmigrantes, en su mayoría hombres, de África, Asia y Oriente Medio.
El Gatestone Institute informó por primera vez de la crisis de los “refugiados” y las violaciones en Alemania en septiembre de 2015, cuando Merkel abrió las fronteras alemanas a decenas de miles de ellos varados en Hungría. Se publicó un reportaje de seguimiento en marzo de 2016, después de la ola de agresiones contra las alemanas por parte de turbas de inmigrantes en Colonia, Hamburgo y otras ciudades alemanas.
Esta crisis se ha extendido ahora a otros pueblos y ciudades en los 16 estados federales alemanes. Alemania se encuentra, en la práctica, sitiada: los espacios públicos se están volviendo cada vez más peligrosos.

La policía ha alertado de una posible crisis del orden público este verano, cuando los migrantes vean a las mujeres más ligeras de ropa.

Durante el pasado mes de julio, cientos de mujeres y niñas alemanas fueron agredidas sexualmente por inmigrantes o “refugiados” (ver el apéndice al final). La víctima más joven tenía 9 años; la mayor, 79. Los ataques se produjeron en playas, vías ciclistas, cementerios, discotecas, supermercados, festivales de música, aparcamientos, patios infantiles, escuelas, centros comerciales, taxis, transportes públicos (autobuses, tranvías, trenes de cercanías y metro) y parques, plazas, piscinas y baños públicos. Los predadores acechan por todas partes; ningún lugar es seguro.
Decenas de mujeres y niñas han sido asaltadas por inmigrantes en festivales de verano y piscinas públicas, lugares comunes de la vida cotidiana alemana.
En julio, al menos 24 mujeres fueron agredidas en el festival de música Breminale, en Bremen. Varias mujeres han sido también agredidas en festivales al aire libre en Ascheim, Balve, Gerolzhofen, Grenzach-Whylen, Heide, Lossburg, Lütjenburg, Meschede, Poing, Reutlingen, Sinsheim, Wolfhagen y Wolfratshausen.También fueron agredidas sexualmente mujeres y niñas en las piscinas públicas en Babenhausen, Dachau, Delbrück, Hamm, Hilchenbach, Kirchheim, Lörrach, Marklohe, Mönchengladbach, Mörfelden-Walldorf, Oberursel, Remagen, Rinteln, Schwetzingen y Stuttgart-Vaihingen.
Las autoridades alemanas restaron importancia a la mayoría de las agresiones, supuestamente para evitar exacerbar el sentimiento anti inmigración.
Casi invariablemente, se dice que las agresiones son incidentes aislados (Einzelfälle), y no parte de un problema a nivel nacional. Normalmente, sólo se puede encontrar información sobre las agresiones sexuales en los informes de la policía local. A veces se tratan las violaciones como noticias de ámbito local, que cubren los periódicos locales o regionales. Sólo llegan a la prensa nacional los incidentes de violaciones y agresiones sexuales más espectaculares.
Hubo tres casos en julio que sí fueron cubiertos por los medios nacionales de Alemania:
El 24 de julio, un migrante eritreo de 40 años violó a una mujer de 79 años en un cementerio en Ibbenbüren. La mujer, que vive en una residencia de la localidad, estaba visitando la tumba de su difunta hermana a las 6 de la mañana, cuando tuvo lugar la agresión. El migrante, que vive en Alemania desde 2013, fue detenido allí mismo. Pero es improbable que sea deportado, porque Eritrea se considera una zona en conflicto.
El 14 de julio, se supo que una de las mujeres violadas por las turbas musulmanas en Colonia en Nochevieja se había quedado embarazada. No denunció la agresión a la policía porque le daba vergüenza.
El 3 de julio, una mujer de 24 años violada por tres “refugiados” en Mannheim en enero admitió que había mentido sobre la identidad de los violadores. Selin Gören, turco-alemana, dijo al principio que sus atacantes habían sido ciudadanos alemanes, cuando en realidad eran inmigrantes musulmanes.
En una entrevista con Der Spiegel, Gören, portavoz del movimiento juvenil de izquierdas Solid, dijo que había mentido porque temía exacerbar el racismo contra los inmigrantes. También publicó una carta en Facebook dirigida a un refugiado ficticio:
“Lamento mucho que tu forma de tratarme, sexista y fuera de lugar, pudiera ayudar a avivar el racismo agresivo. Voy a chillar… No me quedaré parada mirando, y puede ocurrir que los racistas y los ciudadanos que están preocupados digan que eres tú el problema. Tú no eres el problema. Eres en general un ser humano maravilloso que se merece igual que cualquier otra persona sentirte seguro y libre-”
La policía alemana y los medios se han hecho eco fiel de los intentos de Gören de proteger a los violadores inmigrantes. Los informes de la policía alemana se suelen referir a los delincuentes inmigrantes con eufemismos políticamente correctos como “del sur” (Südländer), hombres de piel oscura (dunkelhäutig, dunklere Gesichtsfarbe, dunklem Hauttyp) o una mezcla de los dos: “sureño de piel oscura” (südländische Hautfarbe).
Alemania se encuentra ahora en un círculo vicioso: la mayoría de los perpetradores nunca son localizados, y los pocos que sí lo son reciben sentencias blandas. La mayoría nunca serán deportados. Sólo se denuncia una de cada diez violaciones en Alemania, y sólo el 8 % de los juicios por violaciones se saldan con condenas, según el ministro de Justicia, Heiko Maas.
El 7 de julio, el Parlamento alemán aprobó una modificación del código penal que ampliaba la definición de violación y hacía más fácil deportar a los inmigrantes que cometiesen delitos sexuales. Con la ley, también conocida como la Ley “No significa No” (“Nein heisst Nein”), cualquier forma de sexo no consentido será ahora punible como delito. Antes, la ley alemana sólo consideraba delitos los casos donde la víctima pudiera demostrar que se había resistido físicamente a sus agresores.
Es poco probable que las reformas, elaboradas con el propósito de facilitar que las víctimas de agresiones sexuales presenten denuncias criminales, acaben con la epidemia de violaciones a manos de inmigrantes en Alemania. El motivo es que el políticamente correcto sistema de justicia alemán es notoriamente benévolo a la hora de juzgar, sentenciar y deportar a delincuentes extranjeros.
Al mismo tiempo, las estadísticas fiables sobre delitos sexuales cometidos por migrantes son lamentablemente imprecisas. Las autoridades alemanas han sido una y otra vez acusadas de no informar de la verdadera magnitud del problema de la delincuencia en el país. Por ejemplo, hasta el 90 % de los delitos sexuales cometidos en Alemania en 2014 no aparecen en las estadísticas oficiales, según André Schulz, director de la Asociación de Policía Criminal (Bund Deutscher Kriminalbeamter o BDK).
El 25 de febrero, el periódico Die Welt informó de que las autoridades del estado alemán de Hesse estaban suprimiendo información sobre los delitos relacionados con inmigrantes, aparentemente a causa de una “falta de interés público”.
El 24 de enero, Die Welt publicó que la supresión de los datos sobre la tasa de delincuencia de los migrantes es un “fenómeno muy extendido en toda Alemania”. Según Rainer Wendt, responsable del sindicato de la policía alemán (Deutschen Polizeigewerkschaft o DPoIG), “Todos los policías saben que tiene que cumplir unas expectativas políticas concretas. Es mejor guardar silencio [sobre la delincuencia de los inmigrantes], porque no te puedes equivocar”.
El 22 de enero, la revista Focus publicó que la Agencia Federal contra la Discriminación (Antidiskriminierungsstelle des Bundes o ADS) presionó a la policía de Renania del Norte-Westfalia (RNW) para que eliminara la referencia a las “bandas de delincuentes norteafricanos” de una nota de prensa. Según Focus, la ADS escribió: “Existe el peligro de que las personas de esos países se conviertan en sospechosos de forma generalizada. Les instamos a borrar la referencia al origen norteafricano de la nota de prensa”. La policía de RNW borró después las palabras ofensivas porque “no se podía descartar que tal como lo formulábamos en la nota de prensa se pudiera malinterpretar como una declaración discriminatoria”. El artículo original de Focus ha sido retirado desde entonces de la página web de la revista.
El 8 de enero, el periódico Bild publicó un artículo titulado: “¿Se le está prohibiendo a la policía que diga la verdad?” El periódico citaba a un alto oficial de la policía de Frankfurt, que decía:

“Tenemos instrucciones estrictas que vienen de arriba de no informar de los delitos cometidos por los refugiados Sólo deben responderse las preguntas directas de los representantes de los medios en relación con delitos específicos. […] Es extraordinario que de manera deliberada NO se informe de ciertos delincuentes y que la información sea clasificada como confidencial (nicht pressefrei)”.

Entretanto, Boris Palmer, el alcalde “progresista” de Tubinga, cree haber encontrado una solución al problema de los inmigrantes que están violando a las mujeres y niñas alemanas en las piscinas públicas. Quiere que los inmigrantes hagan de guardianes en las piscinas. En un comentario de Facebook, escribió: “Nuestro ayuntamiento ha tomado una importante medida para la prevención y la integración. Tenemos un socorrista sirio que puede comunicar en árabe y con autoridad qué conducta está permitida y cuál no”.
El primer contratado por Palmer es un sirio de 24 años llamado Aiham Shalguin. En una entrevista con Schwäbisches Tagblatt, Shalguin presentaba a los inmigrantes como víctimas de las circunstancias: “Muchos refugiados varones no se han bañado nunca con mujeres. En Siria, la mayoría de las piscinas públicas están separadas por sexos. Los hombres no quieren ver a las mujeres con atuendo de baño”.

Agresiones sexuales y violaciones cometidas por migrantes en Alemania en julio de 2016: 

http://www.elmanifiesto.com/articulos.asp?idarticulo=5413

“La Verdad debe ser restaurada”, por Ursula Havebeck

 

Frau Haverbeck es una señora lúcida y elocuente, que está en un buen estado de salud física y mental. Tiene varios títulos universitarios, incluso en el campo de la Educación. Junto a su difunto marido (un profesor y ex soldado del Frente Oriental) estuvieron en los últimos años muy implicados en movimientos que buscan cuidar el medio ambiente en Alemania y fueron activistas pro conservación de la lengua y la cultura alemana.

El 20 de noviembre de 2014, Frau Haverbeck hizo historia al presentar una denuncia penal contra el Consejo Central de los judios en Alemania, bajo el Código Penal alemán S. 344, concerniente a “procesamientos falsos” perpetrados contra los alemanes inocentes en cuanto a su “negación del holocausto”. El delito de procesamientos falsos se castiga con hasta 10 años de prisión.

Frau Haverbeck ha también dejado claro que los documentos originales del gobierno Nacionalsocialista concernientes a Auschwitz, que habían sido confiscados por la Unión Soviética al término de la guerra, estaban ya en posesión del instituto de historia oficial “Institut für Zeitgeschicht” (Instituto de Historia), y también disponibles al público en general por una suma de €124.00, desde el año 2000. Frau Haverbeck dice que:

“Estos documentos indican muy claramente, con lujo de detalles, que el campo de Auschwitz no era un ‘campo de exterminio’, sino más bien un ‘campo de trabajo’ para la industria de la defensa, y por otra parte, que los encargados de su funcionamiento estuvieron bajo órdenes de mantener la salud de los presos a la mayor medida posible, a los efectos de la producción, lo que era esencial para mantener el esfuerzo de guerra… esto es lo que aquellos que trabajaban allí y han sido acusados de crímenes de guerra, siempre han mantenido”.