La reutilización de Auschwitz y otros campos de concentración nazis.

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Entrada principal del campo de concentración de Auschwitz.

Lo que puede parecer, en un principio, una idea de mal gusto, podría convertirse en una solución temporal o difinitiva ,para los cientos de miles de refugiados en Europa:

Su ubicación en los campos de concentración utilizados por el régimen nazi hace setenta años.

Adecuadamente habilitados podrían servir de refugio  a esas personas que, abandonadas a su destino, deambulan o malviven en lodazales sin asistencia alguna y tan solo con el calor de sus hogueras.

Esos campos,conservados hasta hoy para recordarnos los horrores y errores del hombre, deberían ser útiles (aparte de su testimonio moral y como negocio), de una forma práctica, para dar cobijo a los refugiados que los gobiernos europeos han prometido acogida y protección.

Desde este blog pedimos al Santo Padre, a los gobiernos responsables del sufrimiento de esos seres indefensos y a las Entidades Judías que acepten nuestra propuesta como demostración de buena voluntad.

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Panorámica actual del campo de Auschwitz donde puede apreciarse en perfecto estado la  estructura del mismo. (Imagen: Google Earth)

 

 

Reductio ad Francum et Hitlerum.

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Leo Strauss*

Pocos años habían pasado desde 1945 cuando el filósofo Leo Strauss bautizó como reductio ad Hitlerum el abuso consistente en zanjar cualquier debate asociando una persona, un hecho, una idea o una opinión con Hitler: si Hitler apoyaba una cosa, tal cosa es mala. La técnica se ha usado, y se sigue usando, hasta la náusea, y lo mismo ha servido para rechazar la música de Wagner que para criticar propuestas ecologistas por haber sido Hitler amante de aquélla y por haberse promulgado durante el III Reich algunas leyes conservacionistas.

Una subespecie de tan pueril fenómeno, y en estrecho contacto precisamente a causa de la ayuda prestada por la Alemania hitleriana al bando alzado en 1936, es la reductio ad Francum, consistente en exactamente lo mismo pero en versión carpetovetónica. Su fórmula es fácil y se cumple con precisión matemática: si Franco apoyaba una cosa, tal cosa es mala; y si Franco era enemigo de una cosa, tal cosa es buena.

Sus consecuencias, de largo alcance, van de lo anecdótico a lo estructural, de lo intrascendente a lo trascendental. La más contundente de todas ellas es la virginal pureza de la que presume la izquierda por haber luchado contra Franco en la guerra del 36. Pero el que los partidos socialista y comunista se enfrentaran a quien, efectivamente, no fue un gobernante democrático no les convierte a ellos en demócratas. De hecho, los dos partidos que con más insistencia proclamaron su enemistad hacia la democracia por considerarla tan solo un paso intermedio hacia la dictadura del proletariado fueron el PCE y el PSOE. Por eso estalló la guerra civil.

Lo mismo sucede con los separatismos vasco y catalán, cuyas ramas todas son tenidas por respetables debido al mismo motivo, incluida una ETA adorada por la izquierda durante muchas décadas por su aparente antifranquismo. Pero el que la marxista ETA fuera enemiga del franquismo no impidió que su objetivo político no tuviese nada que ver con la democracia, sino con la instauración en el País Vasco de una dictadura socialista. Además, la falsedad de su antifranquismo quedó cruentamente demostrada con el 95% de sus crímenes cometidos tras la muerte de Franco. Por no mencionar que las cuarenta y ocho personas asesinadas por ETA desde 1968 hasta 1975 han sido las más olvidadas de todas, por haber caído sobre ellas la maldición de haber muerto durante el régimen cuyo contacto todo lo ensucia.

El callejero, las estatuas y otros homenajes también dependen de la reductio ad Francum. ¿Por qué, si no, han sido derribadas todas las estatuas del vencedor de la guerra mientras que se conservan las de los perdedores, Prieto y Largo Caballero, por ejemplo? Porque, a pesar de que tan golpistas fueron éstos como aquél, la gran falacia izquierdista exige que Franco sea considerado golpista ilegítimo y malvado, mientras que los dirigentes socialistas fueron golpistas legítimos y justicieros. Hablando de estatuas, como consecuencia de la inagotable agitación del odio, de Cataluña –la muy franquista Cataluña, aunque ahora todo el mundo lo niegue– nos llega el bochornoso espectáculo de esa chusma histérica arremetiendo, cuarenta años después de su muerte en la cama, contra la estatua decapitada del mayor benefactor de Cataluña en el siglo XX. Valentía, virilidad, elegancia, seny a raudales…

Paso esencial para llegar a este punto fue el dado por el Parlamento español el 20 de noviembre de 2002, gobernando José María Aznar con mayoría absoluta, al aprobar por unanimidad una resolución condenatoria del golpe del 18 de julio de 1936 y el régimen salido de él (y, de rebote, la actual Monarquía, aunque de ese pequeño detalle no haya derechista capaz de darse cuenta). Pero del golpe izquierdista de octubre de 1934, de sus miles de víctimas mortales y de sus perniciosas consecuencias para un orden constitucional tocado de muerte no se acordó nadie, a pesar de que nada menos que el presidente de la República en el exilio, Claudio Sánchez-Albornoz, dejara claro lo siguiente: “La revolución de Octubre, lo he dicho y lo he escrito muchas veces, acabó con la República”. Y de que su compañero de bando Salvador de Madariaga escribiera: “Con la rebelión de 1934, la izquierda española perdió hasta la sombra de autoridad moral para condenar la rebelión de 1936”.

Una de las manifestaciones más populares de la gran falacia izquierdista ha sido un cine español de las últimas décadas caracterizado por un maniqueísmo bochornoso, superior al de las películas propagandísticas de los primeros años de la posguerra. Con el agravante de que aquellas películas, de las que Raza fue la más emblemática, fueron producidas en los años más recios de un régimen dictatorial nacido de una guerra civil, mientras que las recientes han visto la luz en un régimen democrático surgido, o al menos eso reza la leyenda, de la voluntad de superación de las discordias civiles.

Pero, sin duda, como hemos señalado más arriba, la consecuencia más importante de la reductio ad Francum es ese ridículo complejo de superioridad moral e intelectual que caracteriza a nuestra izquierda –y a sus compañeros de viaje separatistas– y que ha sido aceptado por nuestra derecha, enciclopédicamente ignorante e insuperablemente cobarde. Complejo que, poco a poco, ha provocado la hegemonía ideológica izquierdista –y la de sus compañeros de viaje separatistas–, que tarde o temprano, más temprano que tarde, acabará llevando a España al despeñadero. La Corona la primera, por supuesto.

Y ni siquiera en ese momento nuestra incurablemente pacata e irremediablemente necia derecha se dará cuenta de una cosa tan sencilla como ésta: que las ideas tienen consecuencias.

www.jesuslainz.es

*Leo Strauss: Filósofo, político, traductor y profesor judío-alemán, para muchos una de las figuras más influyentes y poderosas en el pensamiento político estadounidense y autor de “La filosofía política de Hobbes” (1936), “Persecución y el arte de escribir” (1952), “Reflexiones sobre Maquiavelo” (1958) y “¿Qué es la filosofía política?” (1959).

Bautzen no es una urbe “nazi” sino pasto de los “refugiados”.

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Bautzen

Bautzen es una bella ciudad medieval en lo que era la Alemania central que quedó en el este cuando Stalin corrió el mapa y sus fronteras en dirección contraria. A pesar de dar nombre a una de las últimas feroces batallas de 1945, no ardió ni quedó reducida a escombros como cientos de otros pueblos y ciudades de Alemania. La lejanía de los combates del núcleo urbano preservó la joya de su núcleo urbano medieval, sus casas barrocas, sus iglesias, murallas, torres y fortalezas. Una joya. Bautzen también fue famosa bajo la dictadura comunista entre 1945 y 1989 como la peor dirección postal posible. Porque allí había que mandar el correo a los presos políticos en la principal prisión del Ministerio de Seguridad del Estado, conocido como Stasi, donde hoy está el «Memorial para las víctimas de la dictadura de comunismo y socialismo».

Mucho se invirtió en los pasados veinte años para que esta ciudad pudiera por fin dejar tras de sí su mala fama y beneficiarse de su belleza como monumento histórico. Inversiones públicas y privadas para acondicionamiento, hoteles e infraestructuras prometían trabajo y prosperidad para este rincón oriental remoto. Pero los sueños se frustraron bruscamente cuando parecían cerca de cristalizar. Hoy los medios alemanes y extranjeros vuelven a hablar de Bautzen como antaño con temor. O peor aún, con desprecio. Y lo tachan de foco indeseable de nazis y racistas. Difícil lo tendrían los hoteles para seducir a turistas con los titulares de esos medios políticamente correctos y autocomplacientes. Bautzen es de las pocas ciudades pequeñas de Alemania oriental que no tenía que resignarse a que la falta de trabajo e inversión forzara la emigración hacia el oeste de todos sus mejores jóvenes. Hoy hay hoteles que no podrían acoger a los turistas aunque llegaran. Porque están llenos de extranjeros de países remotos cuyas facturas paga el erario alemán. Son los refugiados que suponen la condena objetiva para la ciudad, convertida ya en símbolo de todos los damnificados por una política de inmigración que en un año ha cambiado Alemania.

Bautzen y alrededores soporta la presencia de varios miles de refugiados musulmanes. Muchos son familias pacíficas e intentan salir adelante en residencias en las que muchas veces malviven aterrorizados por fanáticos. Pero hay grupos de jóvenes con una agresividad y desprecio a todo que han trastornado la vida de la ciudad. Y generado un miedo y permanente inseguridad que nunca tendrán que soportar los barrios en los que viven los políticos y periodistas alemanes. Desde hace más de un año hay agresiones cotidianas a las mujeres, robos, peleas, agresiones, palizas. Nadie se siente ya seguro. No hay suficiente Policía. Y la inmensa mayoría de los ciudadanos honrados y de todas las ideologías no se atreven a protestar por miedo a que las televisiones estigmaticen aún más a la ciudad como «urbe nazi» y la hundan en mayor miseria. En las últimas semanas jóvenes árabes han agredido tanto a los pocos grupos de habitantes que se atreven a protestar como a las decenas de ultraderechistas que acuden y también a la Policía. Pues toda la culpa la tienen los nazis. Eso dice la corrección política de los medios, que por el bien del supuesto «antirracismo» oculta toda realidad que le resulte incómoda. Como se intentaron ocultar y negar las agresiones sexuales masivas de Colonia de Nochevieja. Y como se hace a diario en estadísticas e informaciones en todos los medios alemanes. La cómoda e injusta leyenda. Bautzen no es un símbolo del racismo ni el nazismo, sino de la hipocresía de un sistema que no sabe sino mentir para ocultar las miserias que genera. Y que después se lamenta en sus medios cuando cada vez más alemanes demuestran haber dejado de creerles con su voto a una «alternativa» que no les gusta.

(Gracias a Juan por darnos la pista en su comentario).

Conozca a los 47 periodistas asesinados bajo Lluís Companys.

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Liuís Companys

El nacionalismo venera a Lluís Companys como modelo de gobierno nacionalista y mártir por esta ideología. La verdad es que su gestión fue la más letal de la historia de Cataluña y fue responsable del asesinato de 8.129 catalanes bajo su gobierno.

Hoy los medios están controlados por las subvenciones del Règim. En la época de Companys había métodos más expeditivos para asegurar que no había periodistas desafectos. Aquí tienen la lista de quienes pagaron con su vida la osadía de ser periodistas y pensar diferente a los mandamases de la Generalitat y sus patrullas callejeras:

Badía Casanovas, Antonio. Periodista asesinado el 27-2-1937.
Baró Bonet, José. Director de El Correo. Asesinado el 5-8-1936.
Barón Bonet, Miguel. Redactor de El Correo. Asesinado el 20-8-1936.
Batallá Catá, Martín. Redactor de El Diario de Gerona. Asesinado el 31-10-1936.
Bernat Guixà, Ramón. Redactor de Terra Ferma. Asesinado el 25-8-1936.
Boquera, Juan. Redactor de Avui publicado en Reus. Asesinado.
Bueno Bengoechea, Manuel. Periodista asesinado el 11-8-1936.
Capdevila Durán, Juan. Periodista de El Matí. Asesinado el 13-9-1936.
Capdevila, Tomás. Redactor de Avui publicado en  Reus. Asesinado.
Caylá Grau, Tomás. Director de Juventud. Asesinado el 13-8-1936.
Chavarría Aguilar, José. Redactor del Diario de Lérida. Asesinado en 1936.
Condal Fontova, José. Redactor de Terra Ferma. Asesinado el 15-9-1936.
Cruells Aragonés, Luis de. Redactor de El Correo de Tortosa. Asesinado el 24-9-1936.
Domingo Soler, José Mª. Redactor de La Cruz. Asesinado.
Espinosa de los Monteros, Enrique. Redactor de Las Noticias. Asesinado.
Estrem Fa,  Salvador. Redactor de Avui. Asesinado el 14-9-1936.
Fábregas Aran, Salvador. Redactor del Diario de Lérida. Asesinado el 26-7-1936.
Farfán de los Godos, Carlos. Corresponsal de la Agencia Fabra. Asesinado.
Ferré Guasch, Salvador. Redactor de La Voz de Tarragona. Asesinado el 16-1-1939.
Forner Reverté, Agustín. Redactor del Diario de Lérida. Asesinado el 25-7-1936.
Gómez Martorell, José. Director del Semanario Católico. Asesinado.
Guasch Giménez, Ricardo. Redactor de La Tarde de Tarragona. Asesinado el 30-1-1939.
Juncosa Vilanova, Manuel. Redactor de Avui. Asesinado el 10-12-36.
Marín Sanalot, Atilano. Fotógrafo y redactor de El Correo Catalán. Asesinado el 5-10-1936.
Martorell Camí, Modesto. Redactor de El Correo de Lérida. Asesinado el 25-8-1936.
Millán González, José. Redactor del Diario del Comercio de Barcelona. Asesinado.
Monravá Martorell, Juan. Redactor de La Cruz. Asesinado el 25-8-1936.
Morante Chic, José Mª. Colaborador periodístico de Lérida. Asesinado el 25-8-1936.
Mur Brull, Enrique. Redactor jefe de El Correo de Tortosa. Asesinado el 5-8-1936.
Murga Llopis, Fernando. Redactor de El Popular de Barcelona. Asesinado.
Niubó Casanelles, Jaime. Redactor de El Diario de Lérida. Asesinado el 27-11-1936.
Pagés García, José Mª. Director de La Voz de Tarragona. Asesinado el 23-11-1936.
Piñol Aguiló, Luis. Redactor de Avui. Asesinado el 1-11-1936.
Planas Martí, José Mª. Periodista. Asesinado el 25-8-1936.
Puig Estapé, Pedro. Redactor del Diario de Comercio de Barcelona. Asesinado.
Recasens Ros, Juan. Redactor. Redactor del Diario de Lérida. Asesinado el 15-11-1936.
Rico Ariza, Estanislao. Redactor de El Correo Catalán. Asesinado el 26-11-1936.
Roca Domingo, Estanislao. Redactor de El  Semanario  Católico. Asesinado el 14-9-1936.
Rubio Benach, Jaime. Redactor de Terra Ferma. Asesinado el 2-2-1937.
Sáenz de Barés, Pedro. Redactor de El Correo Catalán. Asesinado en septiembre de 1936.
Solé Companys, José. Sacerdote y redactor de El Correo Catalán. Asesinado el 25-7-1936.
Solé Montardit, José. Propietario de El Correo de Lérida. Asesinado el 25-7-1936.
Suárez Bravo y de Olalde, Francisco. Redactor del Diario de Barcelona. Asesinado el 14-3-1937.
Temporal Ponce, Ángel. Periodista. Asesinado el 23-8-1936.
Tuset Arbonés, Juan. Redactor de La Cruz. Asesinado el 28-11-1936.
Vilatimó Costa, Miguel. Redactor de La Cruz. Asesinado el 26-9-1936.

 

Ante todo: la Verdad. Nos guste o no nos guste.

Austria derribará la casa natal de Adolf Hitler.

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Wolfgang Sobotka “reflexionando”.

Wolfgang Sobotka, el Ministro del Interior de Austria, cuyo discurso en 2008, dejó embelesados a los concurrentes de la gran sinagoga St. Pölten para la cual contribuyó “bondadosamente” con 20.000 euros. incondicional amigo del Centro Simón Wiesenthal , inseparable de la Comunidad Judía de Austria ha declarado a la televisión nacional de ese país con el clásico cinismo que le caracteriza a que: “es una buena solución final” que la casa natal de Adolf Hitler “tenga que ser demolida”.

Las declaraciones fueron realizadas el sábado pasado en una entrevista televisada por el canal ORF. Es una propuesta de ley para “expropiar la casa natal en la pequeña ciudad de Braunau am Inn, cerca de la frontera con Alemania.

Sobotka dijo a la televisión que la expropiación era necesaria, añadiendo que“hemos tratado de aclarar todas las posibilidades de usarla y comprársela al propietario, pero sin resultados. Para mí, una demolición… sería la solución más limpia”.

Un portavoz del Ministerio del Interior aclaró el domingo que las observaciones fueron la opinión personal del ministro, y no refleja necesariamente la política oficial, en que la legalidad de una orden de demolición no está determinada.

El ministro Sobotka ha invitado a una comisión de “historiadores” para formular una recomendación sobre la disposición adicional de la casa una vez expropiada

El portavoz del Ministerio del InteriorKarl-Heinz Grundboeck, declaró que “actualmente estamos estudiando la creación de una ley, lo que obligaría a realizar un cambio de propiedad y pasar la misma a la República de Austria.”

“Hemos llegado a la conclusión en los últimos años que la expropiación sea la única manera de evitar que el edificio se utilice por simpatizantes nazis”, añadió.

El edificio, ha estado vacío desde 2011 y aunque el propietario, Gerlinde Pommer, recibe una renta por parte del gobierno para mantenerlo sin usar.

La últimas instancias legales comenzaron hace cinco años, cuando se le negó a Pommer efectuar reformas al edificio, rechazando ofertas del gobierno para comprar la casa.

Antes de la disputa, la casa había sido utilizada durante muchos años como un centro para personas con discapacidad mental. El Ministerio del Interior ha sido el principal inquilino del edificio desde 1972, siendo subarrendando a diversas organizaciones benéficas.

Nota de este blog. Tras la demolición de la tumba de los padres de Adolf Hitler se avecina el fin del edificio de la casa donde nació el personaje histórico más importante del siglo XX. Con su destrucción, cada día van quedando menos rastros del Tercer Reich, que es de lo que se trata ya que, se supone, que los partidarios y/o estudiosos de la historia del nacionalsocialismo vamos a olvidar esa crucial etapa de Europa  y el mundo a base de pico y pala.

A lo más que se va a llegar con esas actuaciones es, aparte de fomentar más la pregunta del ¿por qué?, es el descalabro económico de esa pequeña ciudad ya que su comercios turísticos subsisten gracias a que Branau am Inn es “la ciudad donde nació Hitler”. Miles de extranjeros (la mayoría norteamericanos pasan y en ocasiones pernoctan en sus hoteles y pensiones. Qué van a mostrarles ahora? 

Con una estupidez supina se comenzó con la destrucción en 1945 de todo lo que respiraba nacionalsocialismo, comenzando por sus líderes en la pantomima de juicio en Nüremberg, pasando por la mayoría de los miembros del partido y, como ya no quedaba nada con muchos símbolos arquitectónicos emblemáticos de la época, como el Berghof y otros más. Uno de los pocos que quedó en pie fué el Nido del Aguila, fuente de importantisimos ingresos para la zona y el gobierno alemán. El tinglado montado para visitar el enclave es impresionante, pero sus beneficios serían ridículos al lado de los que hubieran conseguido con las visitas al Berghof y similares.

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El París apocalíptico. Los últimos estertores de nuestra Europa.

La grabación, titulada por su autor como ‘Escenas del apocalipsis’, contiene también fragmentos de los disturbios que tuvieron lugar en esa zona, cerca de la estación de metro Stalingrad, el pasado 14 de abril, cuando cientos de jóvenes africanos, principalmente de Sudán y Eritrea, se enfrentaron con la Policía antidisturbios.

“Ninguna parte de París se parece ya al cliché romántico de las películas de Hollywood, pero algunos distritos parecen sacados de escenas postapocalípticas de una película de terror distópica”, comentan la situación los activistas del proyecto Generation Europe.