Hagamos grande nuevamente a Europa.

karte_von_europa_politischEste año bisiesto 2016 está siendo un año terrible para los mundialistas y globalizadores del nuevo orden mundial. Parece que se les está moviendo la silla y que todo les está saliendo mal. El poder de la prensa empieza a desquebrajarse, la gente empieza a pensar por sí misma, y se atreve incluso a opinar.

En un año los que pensaban que el Brexit era una fanfarronada de cuatro locos extremistas, que el referéndum indigno de Colombia, iba a prosperars, que Hilaria iba a ser Presidente de EEUU, que no se podía abrogar la ley del aborto en un país de la UE, y que un país soberano con gran mayoría de patriotas, orgulloso de su historia y de su independencia como Hungría, no iba a plantar cara a los eurócratas europeos que veranean en Bilderberg y Davos, están que no saben dónde meterse.

La prensa mundial en manos de los grandes magnates mundialistas y de la Nueva Era han hecho sus mejores esfuerzos para hacer fracasar cualquier iniciativa que fuera en contra de sus “valores”, ahora se están lamiendo sus heridas y todos ellos deberán examinar, releer y probablemente procurar hacer desaparecer editoriales y artículos de opinión de sus archivos.

Nuevas novedades nos esperan en Austria y quién sabe si en otros países de Europa, y lo que es más importante el poder del sistema mundialista contrario a las soberanías patrias, los principios y valores propios de la identidad de cada una de ellas, está quebrando.

Los eurofobos que tanta fuerza han tenido han sufrido el sorpaso de los euroescépticos, de los que creemos en una Europa unida, pero distinta a la actual; una Europa que nos arrope pero no que nos fagotice, en una Europa en la que colaboremos en régimen de igualdad y de lealtad, pero no en una Europa que secuestre nuestra soberanía, identidad e independencia.

Hace menos de un año todo esto era impensable, solo han pasado 12 meses y la transformación ha sido brutal. En dos años más, parafraseando a Guerra, “esto no lo va a conocer ni la madre que la parió”. Las próximas elecciones presidenciales francesas y europeas, van a ser de suma importancia. En los Länders, las “autonomías” alemanas los cambios están siendo significativos, como lo han sido en las últimas generales en Dinamarca.

Los cambios exigen sus tiempos, sus sacrificios y sus mártires, pero son irreversibles, el proceso se ha iniciado y no se puede frenar, la gente está despertando del letargo de los últimos 60 años y está empezando a pensar por sí misma, sin que televisiones, radios y periódicos influyan, porque estos también están sufriendo el sorpaso de las redes sociales, imparables e incontrolables por esos medios.

Espero que en España no nos vuelva a suceder lo que en otros momentos de la historia, que si bien es cierto que reaccionamos con gallardía y valentía, lo hacemos un poco tarde. España debe ser también ejemplo de ese despertar y debe ser vanguardia de los nuevos movimientos que pongan nuevamente en valor los principios y valores que están en nuestro ADN. Salvo unos pocos, muy pocos, los padres no queremos que el gobierno de turno (en este caso el de la Sra. Cifuentes) eduque a nuestros hijos en su moral e ideología de género, ni queremos que se quebrante la unidad patria, ni que lo contrario al orden natural y la moral objetiva adquiera carta de naturaleza.

Algunos, como Alternativa Española, nos hemos adelantado en el tiempo en la reivindicación de ese cambio para España y somos parte de ese proceso inexorable de cambio, que en algunas ocasiones hiere y maltrata pero que finalmente termina por vencer.

Es por ello que plagiando el slogan de la campaña de Trump, apelo a todos los españoles a hacer otra vez grande a España.

Rafael Lopez-Dieguez Gamoneda (Secretario General de Alternativa Española (AES))

Título original: “Hagamos nuevamente grande a España”.

http://www.diarioya.es/content/%C2%A1%C2%A1hagamos-nuevamente-grande-a-espa%C3%B1a

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XCIII Aniversario del Putsch de Munich

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Hace 93 años se producía el golpe de Estado conocido como el «Putsch de Munich», germen del ascenso del nacionalsocialismo al poder en Alemania 10 años después

El «Putsch de Munich» comenzó la tarde del 8 de noviembre, pocos meses después de que el corresponsal de ABC entrevistara a Hitleraquel joven que «se convierte en un torrente de oratoria violenta, tempestuosa y atronadora “. Nadie imaginaba aún la importancia que supondría aquel pequeño partido.

Bürgerbräukeller

Tenía 34 años cuando irrumpió en la Bürgerbräukeller, junto a un contingente de las SA. Esta organización paramilitar se había convertido en la encarnación de la voluntad nazi de alcanzar el poder por medio de la violencia. El líder del partido nacionalsocialista, junto a Hermann GöringAlfred Rosenberg Rudolf Hess, llegaba a la famosa cervecería de Múnich cuando el gobernador de Baviera, Gustav von Kahr, pronunciaba un discurso delante de 3.000 personas.

Cerca de 600 hombres bloquearon las salidas de la famosa cervecería fundada en 1885 y Hitler entró por la puerta delantera. Después disparó un tiro al techo y se subió de un salto sobre una silla, gritando: «¡La revolución nacional ha estallado!».

Hitler se había inspirado para aquella acción en la marcha sobre Roma que había llevado a Mussolini al poder en Italia un año antes. Quería utilizar Múnich como base de su lucha contra el gobierno de la República de Weimar, proclamar un Estado rebelde en Baviera e iniciar después una marcha hasta Berlín.

Gobierno provisional

Los nacionalsocialistas declararon inmediatamente un gobierno provisional en Baviera. Los cuarteles de la Reichswehr y los de la policía fueron ocupados tomando algunos rehenes entre los miembros del Gobierno bávaro. «Hitler declaró que la revolución nacional iba dirigida únicamente contra el Gobierno judío de Berlín», cuando las fuerzas de Ernst Röhm, entre las que se encontraba Himmler, ocuparon el Ministerio de Defensa bávaro y se enfrentaron a las fuerzas gubernamentales.

«La revolución ha comenzado», insistía un Hitler que cometió el error de dejar en libertad a los tres hombres del Gobierno retenidos en Bürgerbräukeller. Les había dado su compromiso de apoyar el golpe de Estado, pero, tras ser liberados, dieron inmediatamente las órdenes a la Policía de acabar con la revuelta.

La marcha de Hitler

Ante esta situación, Hitler decidió marchar sobre Munich con el mariscal Ludendorff a la cabeza. El futuro «führer» estaba convencido de que no solo la Policía no dispararía contra estos veteranos de la Primera Guerra Mundial, sino que, además, se uniría a ellos.Pero no salió como él esperaba.

Los 2.500 hombres que marcharon con Hitler hacia el ayuntamiento de Munich, primero; el Ministerio de Defensa, después, y la Odeonplatz, por último, se encontraron finalmente con las fuerzas policiales bloqueándoles el paso. En aquel instante, ambos grupos armados quedaron frente a frente durante unos segundos, hasta que, de repente, sonó un disparo y comenzó un importante tiroteo. Nunca quedó claro quién realizó el primer disparo, pero rápidamente se supo que el mismo Hitler y Göring resultaron heridos.

Aunque el segundo consiguió huir, Hitler fue detenido. El golpe de Estado había fracasado. Parecía que todo había acabado, pero no era más que el principio de un camino en el que Hitler, desde el mismo juicio que le llevaría a la cárcel, se convirtió en parte imprecindible en la historia del siglo XX.